UN SECTOR EN PELIGRO Los buques, que fueron construidos para faenar en aguas marroquíes, tienen muchas limitaciones Los 83 armadores de Ribeira y A Guarda propietarios de los palangreros gallegos que faenan en el caladero marroquí no quieren oír hablar de reconversión. Les da prácticamente igual que ya se hayan prometido ayudas por valor de 40.000 millones para el supuesto de que fuera necesario afrontarla, porque para ellos es sinónimo de desguace. Y es que las especiales características de estos barcos, con grandes limitaciones en cuanto a capacidad y autonomía, la hacen inviable. Los empresarios recuerdan que la flota se construyó para faenar en aguas de Marruecos. Y no hace mucho: el 80%, en la última década.
17 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los palangreros de la flota de Ribeira y A Guarda son pequeños, de una media de 78 toneladas de registro bruto. Y ello conlleva una serie de limitaciones, sobre todo en cuanto a la autonomía que tienen para desplazarse del caladero donde pesca a puerto _debido a la cantidad de gasóleo que puede albergar_ y a las posibilidades de almacenamiento de las capturas. La autonomía media de este tipo de embarcaciones está en torno a los veinte días. Todos los buques se dedican al fresco y la capacidad de sus bodegas es tan sólo de entre las diez y las treinta toneladas de pescado por marea, según el tamaño del pesquero. En el caso en que éstos se vieran obligados a abandonar definitivamente el banco canario-sahariano y a buscar otros caladeros, si quisieran dedicarse al fresco «no tendrían más remedio que trasladarse a Canarias o a puertos extranjeros, lo cual no se sabe si es posible o no», explicaron fuentes de la Organización de Productores de Pesca de Palangre (Orpal). Desde la Cooperativa de Armadores de Vigo subrayan, además, que estas sociedades difícilmente podrían acogerse a la fórmula de las empresa mixtas que defiende el Gobierno alauí, «ya que se trata de empresas en su mayoría de carácter familiar». Flota congeladora La flota tampoco puede transformarse en congeladora, precisamente por tratarse de buques pequeños. El más grande no llega a las 107 toneladas de registro bruto. Por todo ello, no es de extrañar que el presidente de Orpal, José Francisco Arestín, advierta de que hablar de los 40.000 millones prometidos en ayudas para la reconversión «xa sería o último extremo, que é o desguace da flota; como traballa ó fresco, si está lonxe do caladoiro, a pesca estropéase». Otro dato a destacar es que la flota es prácticamente nueva. El 80% de los barcos se construyó en la última década, y, de éstos, buena parte a partir del año 1995. «A ilusión da xente é seguir traballando no caladoiro marroquí». La flota gallega es la única que captura la palometa con el palangre, un arte que, a juicio de Arestín, contribuye a una explotación racional de los recursos pesqueros.