El Compostela se hunde todavía más al caer en San Lázaro ante la Arandina

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO SANTIAGO / LA VOZ

FUTBOL GALLEGO

SANDRA ALONSO

El equipo santiagués volvió a perder y causó una pobre impresión con un fútbol rácano y sin orden

02 ene 2016 . Actualizado a las 21:32 h.

El Compostela no levanta cabeza y volvió a caer en San Lázaro. Los blanquiazules perdieron ante la Arandina (0-1) causando una muy pobre impresión.

El partido arrancó sin velocidad, con fútbol rácano y con demasiado nerviosismo en el cuadro local. El Compos nunca fue capaz de imprimir un buen ritmo a sus acciones, porque desde el primer instante le pudo la presión y la obligación de ganar.

Con demasiada distancia entre líneas y con jugadores que parecían muy desmotivados, el Compos sufrió en cada segundo del duelo. La Arandina partió con las ideas más claras: defender, defender y defender. Sin embargo, pronto vieron los visitantes que tenían enfrente un equipo herido, roto y sin rumbo. Por eso, el cuadro amarillo estiró algo sus líneas y puso en apuros a Pato Guillén con remates de Pau Franch y Nico.

Joaquín, a balón parado, tuvo las mejores ocasiones del Compos. Envió dos balones al travesaño, uno de ellos en el saque directo de un córner. También se fue al palo un remate de Carlos, que despejó con muchos apuros el cancerbero Pato Guillén.

La hora de la siesta

La segunda parte no pudo empezar peor para el conjunto santiagués. El Compos no despertó de su siesta y compareció de nuevo sobre el tapete de San Lázaro con los músculos agarrotados y con la cabeza demasiado fría. Las ideas del colectivo blanquiazul, congeladas como el ambiente, brillaron por su ausencia y la Arandina dio el primer susto antes de cumplirse el primer minuto de la reanudación. Jimmy, casi en la línea de gol, le sacó el balón de los pies a Carlos en el momento en el que el atacante visitante se disponía a chutar con todo a su favor.

Poco después, en pleno acoso amarillo y en plena descomposición blanquiazul, la Arandina golpeó de forma contundente a un adversario apático, sin brillo y con cara de Tercera División. Pau Franch recibió al borde del área pequeña, giró su cuerpo con rapidez y de tiro raso y cruzado batió a un sorprendido Pato Guillén.

El Compos se hundió un poco más y desde el banquillo Alberto Mariano empezó a mover fichas para buscar un revulsivo. El central Portela tuvo el empate en sus botas, pero el cancerbero Diego lo impidió con una gran intervención. Fue un espejismo, porque el once gallego siguió en su línea, con una marcha menos que el rival, con velocidad de tortuga y sin una propuesta futbolística coherente.

Instantes después, Pato Guillén evitó el segundo de los amarillos en un disparo de Carlos. Lejos de reaccionar, el Compos empezó a cavar su tumba ante el enfado de la afición y tras la expulsión de Portela a un cuarto de hora para el final. Con uno menos sobre el rectángulo y con la Arandina totalmente replegada, el Compos intentó el milagro sin mucha convicción. La herida blanquiazul cada día sangra más y nadie ve luz al final del túnel.