«Va por ti, Manolo»

Iván Antelo A CORUÑA / LA VOZ

FUTBOL GALLEGO

PACO RODRÍGUEZ

El Somozas pudo brindarle el triunfo a Candocia, su fallecido presidente

27 ene 2014 . Actualizado a las 11:31 h.

Un partido repleto de emociones. De nostalgia. No apto para sensibles. De los que cuesta mantener el tipo. El Somozas regresaba a la competición, solo seis días después de enterrar a la persona más importante del club. Su alcalde. Su presidente. Una de esas personas que lo hacen todo dentro de un club.

Por ello, no había otro tema de conversación antes de comenzar el partido. Todo giraba entorno a la figura de Manuel Candocia. Recordando su memoria. Maldiciendo el infortunio. «No es que no quisiera el desfibrilador. Eso es mentira, Lo que quería era uno automático (el llamado DAI) porque en el club no había nadie que supiera utilizar el otro», comentaban con rabia un grupo de aficionadas del Somozas en la cantina, que atendía en ese momento el presidente del Dorneda Emilio Suárez, multiplicándose en sus funciones. No hubo una gran entrada en el campo de O Condús. Pocos aficionados, y entre ellos algún ilustre como el ex deportivista Nando, que acudió al encuentro con dos dos hijos.

La emoción subió en intensidad en el momento de la salida al campo. Los dos equipos coincidieron en las escaleras de acceso y los futbolistas, con la humanidad que solo tienen los modestos, aprovecharon para darse abrazos y repartir condolencias. «¡Qué putada!» «Lo siento tío». Frases que resonaban en la grada procedentes desde el túnel. También fue muy emotivo el abrazo que el técnico local Carlos Brizzola le dio a algunos jugadores como Pablo Berros. Gestos que no necesitaban palabras.

Minuto de silencio y brazaletes

Dorneda y Somozas saltaron al terreno de juego con brazaletes negros y brindaron un emotivo minuto de silencio. Ni un solo sonido se escuchaba en la grada. Respeto máximo. Muy emotivo. Los jugadores visitantes se situaron en fila y se abrazaron. También los del rival. Pocas cabezas erguidas. La mayoría gachas. Aguantando las lágrimas como titanes. El minuto se hizo eterno. La emoción era máxima.

Cuando el colegiado santiagués Martínez Barral señaló el inicio del partido, los jugadores del Somozas transformaron toda su melancolía en ganas de brindarle el triunfo a su presidente. La plantilla de Míchel Alonso vivió una semana dura. El domingo perdió a su presidente en pleno partido, el lunes lo enterró, martes y miércoles guardaron luto y no entrenaron hasta el jueves. Por eso, cuando marcaron los dos goles, solo había una dedicatoria posible. «Va por tí, Manolo».