Adiós a la «mellor concelleira»

Luís A. Núñez

FUTBOL GALLEGO

Centenares de vecinos, ediles, empresarios y representantes de asociaciones de Narón despidieron ayer en el cementerio municipal a Manoli Pérez Sequeiros

15 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«A Manoli se la llevaron y ni Dios nos la va a devolver». Así mostraba ayer su pesar uno de los centenares de compañeros y vecinos de Manuela Pérez Sequeiros que se agolparon en el cementerio municipal para participar en la despedida de la edila fallecida anteayer tras sufrir un accidente doméstico a los sesenta años de edad.

Los restos mortales de la ex concejala de Cultura e Ensino de Narón llegaron al mediodía al camposanto, ubicado en la parroquia de Castro. Allí esperaban ediles y ex concejales que compartieron parte de su vida en la corporación municipal con Manoli, funcionarios del Concello y una amplia representación de las escuelas culturales y los movimientos sociales del Ayuntamiento.

Entre los que quisieron darle su último adiós estaban también vecinos y ediles de Terra Galega en Neda y Valdoviño, y empresarios como el presidente del Racing de Ferrol, Isidro Silveira, o el propietario del grupo Cuíña, quienes también presentaron sus respetos a la familia.

El féretro llegó a Castro escoltado con honores por la Policía Municipal y colocado a las puertas de la capilla con un ramo de flores y una bandera de Narón encima. Fue entonces cuando las gaitas del Padroado da Cultura entonaron el Himno del Antiguo Reino de Galicia entre emocionados gestos de sus allegados, quienes le dedicaron una intensa ovación justo antes de que el ataúd fuese retirado hacia el crematorio municipal.

Cinco minutos después, comenzó un sentido funeral en el que el párroco aseguró «compartir ese sentimiento de profunda conmoción por la muerte de Manoli» con los presentes, y añadió su «más sincero reconocimiento a su vitalidad y compromiso por construir una vida más justa, más noble y más habitable» para Narón y sus vecinos.

Sus familiares recibieron las condolencias de los presentes, quienes no pudieron ocultar el dolor por «este golpe inesperado» que arrancó de su lado, apuntaron algunos compañeros de corporación, «á mellor concelleira que houbo» en Narón.

Durante la ceremonia, el cielo empezó a cubrirse de nubes y el viento agitaba con fuerza las ramas de los árboles a la vista tras las cristaleras de la capilla. La despedida duró menos de una hora, momento en el que el cielo rompió a llover, mezclándose con los sollozos de los más afectados.

Eran muchas las personas que ayer manifestaron su más profundo pesar por la pérdida de «una amiga personal», y también su «sorpresa» por lo ocurrido. Fue supuestamente un mareo el que le hizo perder el equilibrio y desplomarse por las escaleras de su casa en O Val en la mañana del lunes. Se dirigía, como cada mañana, al Concello de Narón para atender a sus tareas diarias como concejala responsable de Cultura, Ensino e Bibliotecas.

En su despacho queda ahora un enorme vacío que, como apuntaban desde el gobierno municipal, «difícilmente se volverá a llenar», sentir que compartieron también estos días desde el movimiento asociativo de Narón.