Disculpa los errores de aptitud pero no la falta de actitud
02 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En apenas diez días de trabajo, Luis Ángel Duque ya va dejando su impronta. En el discurso y en el método. La sesiones de entrenamiento siguen su cauce, sin pausa y sin concesiones. Ayer por la mañana, los jugadores se emplearon a destajo en la parcela física en las instalaciones del Monte do Gozo, un lugar que será muy frecuentado por la plantilla esta temporada. Además de almacenar energía y de poner a punto la maquinaria muscular, también hay tiempo para la mente, para el debate. Lo primero que hicieron en el vestuario futbolistas y técnicos fue analizar lo que dio de sí el ensayo inicial de la pretemporada, que acabó con la goleada ante el Noia. Cuarenta y nueve minutos Duque abrió el turno de la palabra para diseccionar sus conclusiones: «He resumido lo que me pareció el primer tiempo y el segundo. Y, uno a uno, les he dicho como los había visto. Siempre va a ser mi opinión. No tiene por qué ser la buena ni la única». Todo eso le llevó «49 minutos». También dejó claro que puede perdonar errores puntuales de aptitud, incluso un fallo de gol a medio metro del larguero. Con la falta de actitud, sin embargo, no habrá misericordia: «Debemos tener mucho cuidado con las pérdidas de balón, sobre todo en el centro del campo. Se pueden perder, pero hay que bajar. El que no trabaje, conmigo no va a jugar». Tampoco deja margen para las dudas al explicar su filosofía de juego: «En la primera parte, ante el Noia, a veces abusamos del pase corto. Jugamos al futbolín». Primero mandará el pragmatismo. Después, el atrevimiento, siempre que no se resienta la compostura. Todo ello envuelto en la bandera del sudor, el estajanovismo. En los entrenamientos y en el campo de juego.