Guille Galván, músico de Vetusta Morla: «Lo que más me preocupó fue cantar de un modo creíble»
FUGAS
El guitarrista de Vetusta Morla publica su primer disco en solitario, «Nadie con ese nombre vive aquí». Once canciones de pop desnudo nacidas del duelo y la intimidad. ¿Diferencias con Vetusta? «Todas», asegura
05 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Después de años girando por todos lados, tocando en sitios inmensos, necesitaba sentir que podía volver al principio, a lo básico. A cocinarlo en casa, haciendo que el proceso del disco formara parte de mi día a día con Clara y los niños», explica Guille Galván acerca de cómo se gestó Nadie con ese nombre vive aquí (Esmerarte 2026). Un disco descarnado en su desnudez, poético en su dolor y profundamente hermoso. Un disco de esos que te encogen el corazón de congoja y, a la vez, de felicidad.
—Son canciones que, además de acústicas, tienen un tono muy intimista.
—Tiene que ver con una necesidad de volver a componer desde el lugar más básico y desnudo que pudiera. No quería no quería hacer un proyecto donde hubiera otra banda ni trabajar en un código similar al que podría desarrollar con Vetusta. En un primer momento, grabé todas las canciones a guitarra y voz y no sabía si el disco iba a salir así. Al final, decidí añadirles algo de instrumentación, pero cuando se las mandé a los productores les marqué claramente una indicación: «El disco es una persona dentro de una habitación con una guitarra contándole algo a alguien que está enfrente y vuestro trabajo es decorar esa habitación, no llenarla de músicos».
—En la decoración de esa habitación hay detalles de electrónica y algunos sintetizadores que le dan un punto muy elegante, pero precisamente por esa sutileza, por no pretender el protagonismo.
—Una vez estaban que las canciones armadas, compuestas y cantadas, también como desde una intimidad como muy frágil, lo que se añadiera tenía que ir en esa línea. Y estamos en 2026, la electrónica y una guitarra acústica pueden formar parte de la misma paleta sin ningún problema.
—Evoca a cantautores contemporáneos como Quique González o Andrés Suárez.
—Hay muchas referencias en el mundo acústico. Me gustan los discos que son como excepciones en la carrera de los artistas. Que dejan más a la imaginación que a la producción. Ya que hablas de Quique González, Kamikazes enamorados es un disco que siempre me ha fascinado y que también es muy desnudo. O Nebraska de Springsteen... Discos que nacen desde una habitación y desde un lugar que no te lleva a pensar en un estudio, sino en una cabaña.
—Además de su larga trayectoria con Vetusta, ha grabado también bandas sonoras y colaboraciones, ¿pero qué dudas le asaltaron a la hora de abordar este proyecto y presentarse con su nombre y apellido?
—Es la primera vez que me pongo al frente de mi proyecto y que me toca defenderlo con mi voz. Entonces, la principal duda era encontrar una manera de cantar creíble y que fuera acorde con las canciones que tenía. Eso ha sido lo que me ha tenido más obsesionado durante todo el proceso. Muchas veces, sobre todo cuando es tu primera producción, intentas hacer todos los discos que sabes en uno. Y eso es como cuando en una paleta de colores los pones todos juntos. Al final, lo que queda es una cosa oscura y feísima. En este caso, lo importante era decidir qué disco quería hacer y dejar en la puerta todas las ideas que no se correspondían con eso. Había canciones que llevadas de otra forma podían tener mucho más músculo o que sugerían un ritmo más contundente o una instrumentación más vigorosa, pero durante todo el proceso mi esfuerzo ha sido echar el freno de mano y decir: «Quiero algo que parta de ese cuarto y de esa intimidad. Lo demás, para otros discos, pero este tiene que ser así».
—Hablaba de «discos excepción». ¿Es este un disco excepción o este proyecto tendrá continuidad paralelamente a Vetusta?
—Como es el primer disco que hago, no te puedo decir si es excepción [se ríe]. Es un disco que necesitaba hacer por un montón de razones y tenía la intuición de que haciéndolo de esta forma iba a ser más real y más de verdad.
—¿Pero su voluntad es darle continuidad?
—Mi voluntad ha sido sacar este disco. Sí que me gustaría tener un espacio más manejable en el sentido de poder hacer una sala pequeñita, un teatro o cosas así, que a veces echo de menos. He tenido la suerte de tener una banda con un reconocimiento y una carrera muy importante, que me ha permitido tocar en un montón de países, de recintos y para cientos de miles de personas, pero como compositor tengo también la necesidad de plantear canciones que se dirijan a otros espacios.
—¿Esa necesidad de sacar este disco tiene que ver con la dedicatoria que le hace a su padre, fallecido hace poco?
—Es un hilo conductor del disco, aunque hay otros. Pero el proceso que hemos pasado en los últimos años y su pérdida durante la grabación hace que me resulte muy difícil desligar su figura de estas canciones.
—¿Y contarlo y cantarlo cura?
—No sé si cura, pero acompaña. A veces, cuando estás en una situación complicada o pasándolo mal no necesitas ni grandes consejos ni soluciones mágicas, que no existen, sino encontrar algo que te acompañe y que te sirva de refugio y de puente con los demás. Y para mí lo han sido estas canciones.
—Cierra el disco con «Canción muralla». ¿Es este un disco muralla?
—La música para mí ha sido protectora de muchas cosas en distintas épocas de mi vida. Esa canción tiene que ver con la voluntad que muchas veces tenemos quienes hacemos canciones de hacer algo que sirva o que ayude. Los médicos curan, los maestros enseñan, los arquitectos hacen casas y ¿qué hacemos los músicos? Pues lo más bonito que puedes hacer es conseguir que alguna canción, en algún momento, le ayude a alguien, casi como si fuera una supercapa de superhéroe, a enfrentarse a la vida y a sus problemas.
—El agradecimiento en los créditos del disco es, literalmente: «A mis hermanos de Vetusta».
—Sí, claro. ¿Cómo no?
—¿Han participado de alguna manera en este disco?
—No. Han estado al corriente de él y fueron los primeros en escucharlo, pero no he grabado nada con ellos.
—Es consciente de que va a haber comparaciones con respecto a Vetusta.
—Sí, pero es que es tan evidente... La primera canción del disco ya es solo guitarra y voz. Es decir, ¿diferencias? Todas las del mundo. ¿Y comparaciones? Pues es difícil porque es que una cosa y la otra no tienen nada que ver.
—¿Habrá presentación de este disco y gira en directo?
—Mi idea es hacerlo, sí, pero no va a ser de manera inminente.
—Vetusta Morla regresa a los escenarios este año. No sé si ya están preparando ese regreso y cómo se está preparando Guille Galván personalmente tras los dos años de parón de la banda.
—La verdad es que ahora mismo mi coco está centrado en este disco. Cuando toque cruzar ese puente, ya lo cruzaremos, pero de momento estoy en la presentación de Nadie con ese nombre vive aquí, intentando concentrarme en ello y disfrutarlo.