El Facebook me pregunta en qué estoy pensando. Ese encabezamiento resume el narcisismo de nuestro tiempo, todos queriendo oírnos a nosotros mismos y simulando interés en lo que dice el otro.
El mundo degenera en un hermoso decorado de egos. La frase es del filósofo de moda, medio coreano y medio alemán, pero no la leí en sus libros, me la envió alguien por WhatsApp.
¿Qué estás pensando? Me pregunta un hombre después de hacer el amor. Casi nunca sé qué estoy pensando, le contesto. Él no dice nada, pero seguro que opina que hacer el amor es una expresión muy cursi. Le doy una toalla y un rato después cierra la puerta al salir.
Los ensayos de Byung-Chul Han se venden como rosquillas. Bueno, no tanto, pero le va muy bien. Probablemente se haya hecho rico pensando.
Soy narcisista desde siempre. Cuando era pequeña posaba haciendo posturitas bajo el sauce del jardín. Daba igual que no hubiera cámara. Tenía alma de influencer décadas antes de que existiera Instagram.
Cuando le preguntas a alguien en qué está pensando, siempre esperas que te responda: en ti.
Leo en las redes de Miguel Sánchez Robles: hay un momento en el que ya has aprendido cómo funcionan las mentiras de los demás y entonces te aburres.
El bar donde desayuno tiene muchísimos años. Si fuera una obra literaria, estaría a punto de perder los derechos de autor. Me siento con mi libro al lado de la ventana. Al otro lado del cristal, ajenos al rugido de la ciudad, una pareja se besa apasionadamente. El más bajo tiene barbas y una barriga redonda que asoma blanca bajo el jersey. El más alto se contorsiona para llegar a su boca, donde parece querer quedarse a vivir. Tienen pinta de obreros volviendo a casa tras el turno de noche. Cuando se separan, se miran y sonríen. Yo también.
Miguel Sánchez Robles es un gran escritor que no lee casi nadie, aunque siempre está ganando premios. Las imágenes le salen como los pañuelos a un mago, coloridas e inacabables y uno no encuentra el truco por más que mire atentamente.
Me pregunto si Byung-Chul Han lee novelas o para pensar tiene bastante con la realidad.