Morat: «En nuestro primer concierto en Galicia hubo unas diez personas, fue un golpe de realidad»

Carlos Crespo

FUGAS

Colombianos en la veintena, de porte y actitud irreprochable, con éxito masivo en ambas orillas, legión de fans... Hoy actúan en el Morriña Fest, en Culleredo, sin olvidar de dónde vienen

20 ago 2021 . Actualizado a las 15:56 h.

Nadie, desde luego, podrá reprocharles falta de coherencia. Y no fueron pocas, seguro, las ocasiones en las que los tentaron para que la contravinieran. Colombianos en la veintena, de porte y actitud irreprochable, con éxito masivo en ambas orillas, legión de fans... Eran carne de cañón más que propicia para sucumbir a la dictadura que imponía el reguetón. Pero no. Fueron hábiles a la hora de coquetear con los artistas en auge, pero se mantuvieron firmes en sus postulados estilísticos: canciones de arquitectura pop con guiños a la cultura musical latina, irremediablemente coreables, con letras que apelan a esos sentimientos de ida y vuelta propios de su tiempo y edad, y con una imagen arropada en el desenfado que difícilmente puede incomodar a nadie. A mediados del pasado mes de julio, Morat publicaron nuevo disco, el tercero, ¿A dónde vamos?, con el que celebran una década de trayectoria. Responde el teclista y vocalista del grupo, Simón Vargas.

-Veinte años no es nada, decía el tango, pero diez ya son bastantes.

-Sí, ¿no?

-¿Qué ha cambiado en vosotros?

-Siento que, principalmente, la profesionalización. Éramos una banda de colegio, una banda de amigos cuyo plan siempre fue, y es, hacer música y pasarla rico. Pero es muy diferente hacer música en un bar para 50 personas que en un coliseo frente a 10.000. Un músico no solo tiene que aprender a cantar o a tocar la guitarra. Aprender a gestionar eso forma parte de ser artista. Y eso es lo que, diez años después, podemos decir que sí sabemos hacer.