Ana Lucas, poeta a los 25: «Mis versos no son los breves e instantáneos que encajan en las redes sociales»

La escritora hizo Lenguas Modernas y es actriz. Jamás pensó que «Oasis» vería la luz, pero avisa: «No voy a hacerme un perfil de escritora»


Cómo queremos o debemos ser y cómo somos en realidad es la dicotomía que hila los versos de Ana Lucas (Madrid, 1995), que señala a su padre como el culpable de que Oasis (Espasa es Poesía) sea una realidad. «Nos educan para vivir de una manera. ¿Yo tengo que frenarme para poder vivir bien con mi entorno y tranquila? ¿O soy así y debo dejarme llevar?», se pregunta esta joven de 25 años que bebe de Lorca y Allan Poe pero que, aseguran, tiene mucho en común con Marilyn.

­-¿Cómo surgió «Oasis»?

-Lleva escrito varios años, pero no como libro, porque yo escribía esos poemas para mí. Es mi forma de desahogarme, de gestionar mis emociones. Hasta que un día mi padre leyó uno y me dijo: «Tienes que publicarlo». Llamé a Palmira, mi agente editorial, y comentó: «Vamos a probar con Espasa». No fue premeditado.

­-Tienes 25 años. ¿Has sentido el prejuicio por escribir poesía tan joven?

-Nunca me han dicho nada respecto a mi edad. Sí que es cierto que para poder crear una buena obra literaria tienes que haber consumido buenas obras literarias. Es lógica pura, cuantos más años tengas, más habrás leído.

­-La profundidad de tus poemas contrasta con el estilo de muchos autores que triunfan en las redes sociales.

-Se lleva la poesía más breve, más instantánea. Mis versos no son así, no encajarían tanto en las redes sociales en ese sentido.

­-Pero eres activa en Instagram, eso sí te conecta con tu generación.

-Muevo mucho mi perfil pero en el plano de actriz, para dar un perfil. Y ahora, esto hay que encajarlo también ahí. Le doy la importancia que tiene para poder llegar a personas, que en el mundo de la interpretación es mucha. Y también me gusta el mundo de las redes sociales, en eso supongo que soy muy millennial (se ríe).

­-En tu perfil explotas tu imagen, pero en «Oasis» desnudas lo que hay bajo la piel.

-El tema de la imagen me preocupaba al principio. Lo que muestro en Instagram es muy superficial, porque lo quiero así. Pero de repente llega esto tan íntimo y sí que es lógico que choque un poco. Se lo consulté a mi editora, pero me dijo que ese contraste interesa. Es una contradicción a la que le he cogido cariño, me gusta. No voy a hacerme un perfil de escritora, voy a seguir siendo yo.

Para poder crear una buena obra literaria tienes que haber consumido buenas obras literarias

-¿Esa dicotomía entre lo que hacemos y lo que queremos es una constante en ti? «Ansío el control amando la anarquía y así no hay quien sea libre, no hay quien viva en paz», dices.

-Nos educan para vivir de una manera, y yo soy muy pasional y visceral. ¿Tengo que frenarme para vivir bien con mi entorno y tranquila? ¿O simplemente soy así y está bien, debo dejarme llevar? Es la contradicción entre cómo queremos o debemos ser y cómo somos en realidad.

-El amor es otro de esos temas universales que recoges. ¿Te inspira más el imposible?

-A veces un sentimiento te queda grande, no se ajusta. O, incluso, te queda pequeño. Yo me enamoro constantemente de lugares, de personas, de un mueble con cajones. ¡Es que lo siento así de fuerte, de verdad! Pero es verdad que suelo escribir más en desamor que enamorada. Y creo que es un tema universal con el que la gente va a ver trocitos de sí misma. Yo misma escribí algunos de esos poemas sabiendo que ahí no podía estar... pero estaba.

-Como está también el machismo. Tu juventud no te hace ajena a él.

-Es algo que nos toca vivir a todas, y vamos siendo conscientes de él según pasan los años. Yo, dentro de todas las mujeres que sufren la lacra del machismo, vivo relativamente cómoda. Creo que cuando escribí alguno de esos poemas había sucedido algo y estaba rabiosa.

-¿Repetirás?

-Podría repetir, por el hecho de que yo mientras respire... Qué dramática soy, pero es que es cierto, mientras respire, voy a seguir escribiendo. Por poder, podría publicar ya otro poemario, pero poco a poco.

-¿Qué te inspira de Lorca y Poe?

-De los dos, lo que más he absorbido es la constante creación de imágenes. Que dirás tú: 'Qué van a tener en común las imágenes de uno y de otro', pero las de ambos tienen una carga emocional que siempre me ha llevado a sitios.

-Y de repente aparece Marilyn en tu libro. [Era joven, era oscura y sin embargo por cualquier sitio que pasara lo dejaba lleno de luz].

-Jesús Díaz Morcillo, mi gran amigo, me hizo el epílogo y me compara con Marilyn. Pero eso ha sido idea suya, y lo hace desde lo más bonito que Marilyn pudo ofrecer.

-Tu sueño realmente es ser actriz y has hecho teatro. ¿Estás actuando?

-Sí. Terminamos La ira y ahora vamos a estrenar Levante en el Teatro Español.

-¿Y cuál es tu referente ahí?

-Tengo tantos... pero justo ayer vi una actuación estelar de Carmen Machi, que es uno de ellos. Es una mujer brutal, grande como un castillo.

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