¿Cuál es la mejor Pardo Bazán?

Preguntamos a cuatro escritores gallegos con qué texto de la prolífica doña Emilia se quedarían personalmente si tuviesen que elegir solo uno. Nieves Abarca, Domingo Villar, Antía Yáñez y María Oruña nos revelan sus grandes favoritos. Hay sorpresa...


No puede negar la escritora Nieves Abarca su pasión por doña Emilia, como escritora por supuesto, pero también por su admirable personalidad. «De Pardo Bazán se cita siempre el naturalismo y su relación con Benito Pérez Galdós, pero esta señora escribía mucho mejor que Galdós, yo lo siento, pero es que además escribía de todo», dice Abarca, que se fascinó por ella después de leer La resucitada. «Creo que fue la primera vez que en España se escribió un cuento sobre zombis. Es la historia de una señora que ha muerto y se despierta en la cripta; es una narración gótica, en la tradición de la literatura alemana e inglesa que aquí estaba muy denostada. A mi entender, es el primer cuento español sobre un resucitado, no quiero hacer spoilers, pero es alucinante, te mueres de miedo. Por eso voy a recomendar sus cuentos góticos y de terror, que son muy desconocidos», relata la autora de Crímenes Exquisitos. «Con La resucitada descubrí por qué me gustaba tanto Pardo Bazán, luego cuando supe que se había liado con Galdós y que iban los dos haciendo el amor en un carruaje por la Gran Vía y que ella tiró las bragas por la ventana, también me apasioné por ella -se ríe-. Estaban enloquecidos de amor. Ella no se cortaba un pelo». Ese arrojo lo entronca Nieves con su lugar de nacimiento: «Yo le tengo una admiración como señora coruñesa de toda la vida, de esas que hacen lo que les da la gana. Sería de las típicas que se mete en el agua de Riazor y te dicen: 'Está buenísima', ja, ja. Para mí esa es la Pardo Bazán, la escritora maravillosa y la señora con mala baba que va tirando las enaguas».

Despreciable es, en palabras de Abarca, el ninguneo que se le hizo en su tiempo por parte de gente que la aborrecía y la insultaba, pero también el que se le hace ahora: «Le pasa también a Valle-Inclán, los dos son de los mejores escritores gallegos de todos los tiempos. Ella era un prodigio, era superdotada, sabía idiomas, tenía todos los registros y dominaba todos los géneros: si había que escribir de terror, hacía unos cuentos terroríficos; si había que hacer novela costumbrista, escribía la mejor; igual con el naturalismo... Si hubiese sido un tío, esta señora hubiese sido famosa en el mundo entero, o si hubiese nacido inglesa. Es una vergüenza lo ninguneada que está en este país», concluye Abarca. ¿Qué hubiera pensado del MeeToo?, le pregunto. «A esta señora no le hacía falta, ella iba más allá, es como Orson Welles, brillaba por su intelecto y creo que por encima de todo Pardo Bazán atendería, como hizo, a su obra. Ella es la lucha feminista, no estaría adscrita a ninguna ideología, ella era su propia ideología, por eso es una pionera. Pardo Bazán es de la gente que rompe moldes y a la que hay que imitar», reivindica.

Nieves Abarca propone los «Cuentos trágicos» de Emilia Pardo Bazán, Editorial Cazador de Ratas Páginas 244 Precio 14,25

Nieves Abarca, Antía Yáñez, María Oruña y Domingo Villar revelan su Pardo Bazán favorita
Nieves Abarca, Antía Yáñez, María Oruña y Domingo Villar revelan su Pardo Bazán favorita

Domingo Villar: «Tiene un ramalazo de Agatha Christie»

A Madrid, a comienzos del XX, nos lleva el cuento de Emilia Pardo Bazán que brilla entre los favoritos de Domingo Villar (Vigo, 1971). La gota de sangre es una novelita corta de detectives. Y su protagonista es «un poco como el Quijote», dice el autor de O último barco, «se trata de un tipo que de leer tantas novelas policíacas se dedica a resolver un misterio real».

LA EVASIÓN DE LA CONDESA

Pardo Bazán también hizo incursión en el género policíaco, aunque para muchos lectores sea una sorpresa dos siglos después. Esta es una faceta a la sombra de otras más populares de la escritora, casi un misterio por resolver. «Seguro que ella es la primera mujer que escribe novela policíaca en España, pero tampoco había muchos hombres que lo hicieran en aquel momento. Pardo Bazán era muy avanzada y anglófila. La gota de sangre tiene un ramalazo de Agatha Christie», apunta el creador de Leo Caldas, que nos pone sobre la pista del relato contándonos que alguien que es un amateur debe resolver un caso, y lo afronta con las referencias de las novelas policíacas que ha leído. «Y lógicamente, las novelas que el protagonista ha leído son las novelas que ha leído su autora, que debían de ser su literatura de evasión», considera Villar, que puede sorprender con nuevo libro en este nuevo año.

Dos años antes de escribir La gota de sangre (1911), Pardo Bazán confesó que, cada vez que leía en la prensa el relato de un crimen, experimentaba «deseos de verlo todo, los sitios, los muebles, suponiendo que averiguaría mucho y encontraría la pista del criminal verdadero».

Si investigan un poco por Internet, darán con alguna página en la que aún puede conseguirse la obra (que en su día se vendió por 5 pesetas) en una edición de los años 50, dentro de la colección La Novela del Sábado, que dio a leer más de cien novelas cortas de escritoras, como Ana María Matute, Carmen Laforet, Elena Quiroga, Mercedes Ballesteros, Dolores Medio, Elisabeth Mulder o la propia Pardo Bazán.

¿Cómo conoció Domingo a Emilia? «No fui un lector voraz de Pardo Bazán. Leí Los pazos de Ulloa cuando me tocó y después di con sus cuentos policiales, movido por la curiosidad. Me hacía gracia que una autora como ella tuviera esa vertiente de cuentista, esos relatos policiales y los góticos, que son otra maravilla. Es quizá algo que esperas en Poe, pero no en Pardo Bazán», confiesa el autor de Ollos de auga.

¿Entraría hoy en la Real Academia Española doña Emilia? «Por supuesto. No habría ninguna duda, y sería de las voces más tenidas en cuenta», concluye el maestro del noir gallego.

Domingo Villar propone propone la novela breve «La gota de sangre», accesible en papel en el sello Europäischer Literaturverlag, 74 páginas.

 Antía Yáñez: «A Emilia que máis me interesa  non cha contan no instituto»

Pardo Bazán foi a primeira autora española en escribir un conto-denuncia da violencia machista, e Antía Yáñez descubriuno cando xa cerrara a etapa do instituto. «Hai unha Emilia Pardo Bazán moi interesante que non che contan nas aulas. Como lectura obrigada, no cole chegaba como unha autora naturalista, que non sabías ben o que quería dicir... Era 'Ah, mira, unha señora galega que escribía en castelán, non me interesa...'. Se che gustaba ir un pouco por libre e escoller os teus libros, como era o meu caso, cando che dicían 'Pardo Bazán, naturalismo, Pazos de Ulloa' vías a unha señorona e dicías: 'Bien, ¡siguiente!'», confesa a autora de Senlleiras. Ela descubriu esoutra Emilia Pardo Bazán, a máis próxima, fóra das aulas, investigando precisamente para a novela coa que gañou miles de lectores e o Premio Illa Nova.

Unha pioneira contra a violencia machista

El encaje roto deixouna impresionada, revela. O conto chegou ás mans de Antía cando buscaba «referencias históricas sobre a violencia machista» e atopou o primeiro conto en español sobre o tema. Leu El encaje roto antes de que lle dese título a unha antoloxía do selo Contraseña con 35 contos que disparan con letras á opresión sobre as mulleres, á súa reclusión nuns ideais que ían do recato timorato ao encerro na casa e os golpes. «El encaje roto fala da violencia machista sen sequera poñer en palabras as súas consecuencias. Pareceume moi orixinal, abraioume. Podería estar escrito hoxe». Ese relato reconciliou a Yáñez cunha autora que vía «rica, sosa e estirada, e xa está!». «Despois cambiou a cousa ao descubrir estoutra Emilia. Levei a antoloxía El encaje roto aos clubs de lectura que teño na Coruña e gustou... A min, hai relatos que me deixan abraiada e con mal corpo, pero hai outros que, ao non ter eu a perspectiva histórica da súa época, parece que destilan clasismo», considera Antía Yáñez. «Pardo Bazán é unha escritora que a veces me gusta moito, e outras, dáme igual. O que estou desexando ler agora é o Miquiño mío, as cartas a Pérez Galdós», confesa. «O que quero é coñecer á Pardo Bazán que non nos contaron no instituto, a máis interesante. Ela e Galdós podían compartir páxina, pero ninguén nos dixo que estaban liados!», di a escritora.

Antía Yáñez propón propone la antología de cuentos El encaje roto, editado por Contraseña (288 páginas, 16 euros)

María Oruña: «En ocho páginas ves todo que es Pardo Bazán»

Puestos a ir más allá de las obras más conocidas y aplaudidas de la autora de Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza, la novelista María Oruña (Vigo, 1976) propone un par de lecturas para redescubrir, de un plumazo, a Pardo Bazán.

En la pieza teatral El vestido de boda, estrenada el 1 de febrero de 1898, verán «en ocho páginas «todo lo que es» la escritora que introdujo el naturalismo en España, «su ingenio, su ironía, su ternura, su lenguaje provocador», apunta Oruña. El texto es un monólogo, de escena única, que puede leerse online en el portal de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. «¿Son ustedes capaces de guardar un secreto? ¿Los caballeros también? Pues les contaré la historia de ese vestido de boda que acaban de traer de casa de la célebre modista Palmira Lacastagne... [una eminencia del arte de los pingos!», escribe Pardo Bazán dirigiéndose al público, provocativa en su mordacidad y en su denuncia del postureo social de una época en la que «aún no se habían inventado las modistas del sexo feo... ni las elegancias a la inglesa, género marimacho! Figúrense ustedes que yo me llamaba Paula Castañar: una ordinariez... con un nombre así, no se va a ninguna parte. Lo traduje... libremente, y apareció en un piso de la calle de la Montera un rótulo en letrazas doradas que rezaba: 'Madame Palmyre Lacastagne'. Después hubo maridos paganos que me pusieron de mote: 'Roba por costumbre...'. Pero yo les juro a ustedes que no abusaba, no, que no abusaba...», leemos engalanándonos.

El vestido de boda les permite conocer a una modista que ha debido adoptar un nombre francés para ganarse justamente un nombre, y que cose en silencio para que su hija escale de posición social. Es un texto «descacharrante que nos atrapa hoy», asegura la autora de El bosque de los cuatro vientos, que se imagina perfectamente a Pardo Bazán en El Club de la Comedia. Otro de los textos que más fascinan a María Oruña es Vampiro: «Tiene algo con El retrato de Dorian Gray». En este caso, la autora nos zambulle en una docena de párrafos en la Galicia rural, con una denuncia de la miseria de los matrimonios de conveniencia. «¿Sucede todos los días que un setentón vaya al altar con una niña de quince?», comienza el relato. No, pero no es único en su «hazaña» el viejo Fortunato Gayoso...

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