Un Wallander joven, guapo y carismático

Nuestro joven Wallander debe lidiar con los problemas de nuestra sociedad, poco tiene que ver con aquel detective viejo, obeso y tambaleante que protagonizaba las últimas novelas del magnífico escritor sueco Henning Mankell


Es joven, guapo y está sano. El joven Wallander poco tiene que ver con aquel detective viejo, obeso y tambaleante que protagonizaba las últimas novelas del magnífico escritor sueco Henning Mankell. Aquel Wallander que en su etapa final ( El hombre inquieto) caminaba hacia la oscuridad más profunda («La sombra se había acentuado. Y muy despacio, Kurt Wallander fue desapareciendo en una oscuridad que, unos años después, lo sumió en ese universo de vacío que llamamos Alzheimer. Y después nada. El relato de Kurt Wallander termina ahí, irrevocablemente. Los años que le queden por vivir, diez o quizás algunos más, le pertenecen a él, a él y a Linda, a él y a Klara. Y a nadie más»), rejuvenece ahora para la pantalla. Lo hace en la serie que emite Netflix y que protagoniza el actor sueco Adam Palsson (Moscow Noir, El Puente) junto a Leanne Best (Cotton Wool); Richard Dillane (Argo); Ellise Chappell (Poldark); la debutante Sara Seyed; Jordan Adene (Wanderlust); Yasen Atour (Ben-Hur); Alan Emrys (Johnny English: de nuevo en acción ) o el keniano Charles Mnene (Casualty).

No creas que es la típica precuela. Su creador, Ben Harris, conocido por haber colaborado en los guiones de Ransom o Marcella y los directores Ole Endresen y Jens Jonsson han optado por ubicar la historia en la Suecia actual en lugar de la época que le correspondería, los 70. Así que nuestro joven Wallander debe lidiar con los problemas de nuestra sociedad (inmigración, racismo, nazismo) y utilizar los medios tecnológicos de los que la policía dispone actualmente.

Tal vez algunos digan que si Mankell levantara la cabeza... pero el hecho es que la idea cuenta con el beneplácito de los herederos del escritor e incluso del mismo autor, según ha explicado la productora Berna Levin. La serie funciona. Y aunque se aleja de aquellos primeros años que Mankell describió para su personaje en La Pirámide, sin duda bebe de ella. Así, en aquella historia ubicada en los 70 el detective acababa en el hospital tras ser acuchillado aunque no por un borracho y aparecían también sus primeros encuentros con Mona, que en el libro era peluquera en lugar de activista en defensa de los refugiados. Ella es uno de los personajes que más ha cambiado. y creo que para bien. Y hasta hay un guiño a la futura pasión del Kurt por la ópera. También están ya en los episodios el germen de sus problemas con el alcohol y su carácter reflexivo y poco sociable. La serie se ve con otros ojos desde la perspectiva de los que sabemos cómo va a acabar todo. Pero se disfruta en cada capítulo.

Si algo chirría es que el joven Wallander hable en inglés aunque trabaje en Malmo y esté interpretado por un actor sueco. Pero bueno, eso es parte de la magia.

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