«Todos nuestros ídolos son gente que siempre ha ido a su bola»

Presumido ha conquistado el universo (pop) desde una casa del rural de Ponteareas. Su disco, vibrante e intenso, ha arrasado en los ránkings de lo mejor del 2019. Este viernes lo presentan en A Coruña


Podían haberse resignado, haber confiado en el casi siempre traidor futuro, haber aguardado ilusos el improbable advenimiento de su chance, haber sido, en definitiva, uno más de esos muchos proyectos musicales que se malogran en el cajón del olvido de uno de esos tipos de verbo altivo y doctrina vacua, capaces de cazar un talento a costa de desperdiciar un ciento.

Pero no. Tenían Tarci Ávila y Nacho Dafonte muy claro el descomunal potencial de lo que se traían entre manos. Ya lo habían evidenciado en Vendetta, su debut. Y no hacía falta ser Quincy Jones para advertirlo. Pop de muchos quilates. El pop que le hacía falta a esta generación. Levantado sobre arquitecturas que ya se habían demostrado sobradamente eficientes (desde Depeche Mode a Tino Casal) y embellecido con una reconfortante y orgánica frescura, impropia de los atenazados ornamentos sintéticos de este tiempo.

Tenían claro Presumido que así iba a ser Cuatro estaciones. Pero para convertirlo en realidad tenían que romper con la desidia de su discográfica y agencia de management, una de las más potentes de España. Empeñar sus instrumentos y una campaña de crowfunding les ayudaron a pagar el peaje a la libertad. Y al éxito. «El tiempo nos ha puesto a cada uno en nuestro lugar», corrobora ahora Tarci Ávila, la mitad de Presumido.

-Hace dos años estaban empeñando los instrumentos y hoy tienen el mejor disco del año para muchos medios y los anuncian en festivales como Madcool. ¿Cómo están viviendo todo esto?

-No nos pilla del todo por sorpresa porque, llámanos románticos si quieres, pero somos de los que creemos que todo trabajo tiene su recompensa. Pero te confieso que, más que todo eso que se dice, lo que más nos satisface es que las taquillas están funcionando y que hemos vendido en pocos meses más copias de Cuatro estaciones que de Vendetta en dos años.

-A lo mejor hay alguna discográfica que hoy se está tirando de los pelos.

-Bueno, cada uno tiene lo que se merece. Ellos tenían sus intereses y nosotros los nuestros. Ahora, ahí están los hechos.

-¿Cómo es posible que Music Bus no viese las potencialidades de Presumido?

-No sé si las vieron. Te aseguro que nosotros estuvimos durante un año planteándoles el proyecto de Cuatro estaciones con un montón de maquetas y muchos temas ya hechos. Pero no había forma de sacarlo adelante. Así que antes de que el proyecto se muriese decidimos romper con ellos para poder grabarlo y publicarlo por nosotros mismos.

-Y al final lo hicieron todo desde su casa-estudio en Fozara, una zona rural de Ponteareas. ¿Hasta qué punto ha influido esa ubicación en el disco?

-Mucho. La música de Presumido esta muy impregnada por la naturaleza. Sobre todo por la naturaleza cambiante que vemos desde las ventanas, una hacia cada lado, que tiene la sala donde ensayamos. Cuatro estaciones no sería ni sonaría igual si lo hubiésemos grabado encerrados en un estudio a las afueras de Madrid.

-Su hoja de promo les define como un dúo de «electropop sibarita». ¿Se sienten identificados con el término?

-La verdad es que sí. Entendemos que técnicamente hacemos pop electrónico, o synth pop, llámale como quieras, pero realmente, si lo comparamos con el electropop que está en el inconsciente colectivo, difiere bastante.

 

De hecho, a nivel de arreglos o de sonido, creo que tenemos más conexiones con Pink Floyd que con La Casa Azul. En España el pop electrónico siempre ha estado vinculado a la fiesta, al petardeo y a la superficialidad. Algo que no ocurre en otros lugares. Ni Depeche Mode, ni Kraftwerk ni OMD eran grupos de petardeo. Ni siquiera Madonna. A nosotros el género nos parece muy serio. Por eso hacemos de Presumido algo más profundo. Para bien o para mal. Porque también somos conscientes de que gran parte de la música hoy se consume por pura diversión y nosotros no somos un grupo para cerrar festivales.

-El disco lo produce Iago Lorenzo, a quien asociamos con sonidos más guitarreros (Agoraphobia, Furious Monkey House...).

-Y sí que hay guitarras por ahí, lo que pasa que muy manipuladas. El planteamiento de Iago es el del productor guiri. Rick Rubin, por ejemplo, lo mismo produce a Metallica que a LCD Soundsystem o a Johnny Cash. Y consigue sacar el máximo de todos ellos. Uno de los problemas que tenemos en España es que lo tenemos todo, desde los grupos a los productores o a los festivales, demasiado sectorizado.

-Cada vez utilizan más secuencias. ¿Son sus directos ahora menos orgánicos?

-Es que al principio llevaba más sintetizadores que Nacho Cano [se ríe]. Y cuando llevas tantos cacharros algo siempre falla. Eso nos generaba tal estrés que no conseguíamos disfrutar en directo, así que decidimos luchar contra nuestro miedo al qué dirán, simplificar un poco a nivel estético y automatizar cosas para estar más libres nosotros y permitirnos disfrutar. Es cierto que eso a mí me ha llevado a disparar más secuencias, a hacer un poco más de Dj y menos de músico, pero, no obstante, sigo tocando la guitarra, sintetizadores, midis... No hay, precisamente, pocos instrumentos en un concierto de Presumido.

-Una de las grandes bazas de Presumido es haber logrado hacer algo muy nuevo a partir de elementos que no lo son.

-Sí, y eso es algo totalmente intencionado. Siempre decimos que Presumido es un puente entre el pasado y el presente del pop electrónico. Claro que utilizamos fórmulas y sonidos que se utilizaban sobre todo en los 80 pero intentamos no ser un grupo nostálgico de aquellos años sino un grupo actual y actualizado.

-Entre sus influencias citan a Moderat, James Blake o Apparat, pero también a Lady Gaga o Taylor Swift.

-Sí, claro. Cuatro estaciones, al estar formado por cuatro epés con sonoridades muy diferenciadas nos permitió meter en el mismo saco, pero formando parte de un todo, influencias muy heterogéneas.

-¿El siguiente disco mantendrá esa variedad o se focalizará ya en una dirección?

-Pues mira, te lo adelanto. Íbamos ya a empezar a preparar el nuevo disco, pero tenemos tantas inquietudes y hay tantas cosas que queremos hacer, que las canciones en las que estamos trabajando ahora las vamos a ir sacando como singles sueltos, hasta que tengamos claro cuál será la línea y el concepto del tercer disco.

-Entonces, ¿esas canciones ya no formarán después parte del disco?

-No. Tenemos una cultura del desapego bastante desarrollada. De hecho Cuatro estaciones se publicó por entregas no por estrategia, sino porque no teníamos dinero para grabar un disco completo del tirón. Pero mira, funcionó.

-Varias críticas de «Cuatro estaciones» aluden a la «retranca» de Presumido. Yo he de confesarle que no se la veo.

-Creo que es un poso que quedó de Vendetta, donde sí que estaba presente. Pero dejé de usarla porque no todo el mundo la pillaba. Y como buen maestro que pude haber llegado a ser, tengo claro que cuando alguien no entiende algo la culpa es del profesor.

-Presumido puede ser un gran ejemplo para muchos grupos que se escudan en la dificultad de triunfar desde Galicia.

-Cuando no tenemos problemas nos los creamos. Entiendo que haya grupos que crean que no triunfan porque están lejos del centro. Pero si no tuviesen esa dificultad aducirían otra. Y soluciones siempre hay para quienes las trabajan. A nosotros incluso nos ha ayudado el ser gallegos. Cuando escribes a un festival o a una promotora no eres el enésimo grupo de Madrid que hace lo mismo. Ser gallego es un rasgo diferenciador y genera simpatía. Aparte, vivimos en España. Esto no es Estados Unidos, coño.

-Han reconocido muchas veces que Nacho y usted son completamente diferentes. ¿Cómo influye eso en su relación?

-Me atrevería a decir que ha sido una de las claves de nuestro éxito. Siempre hemos sido muy diferentes y creo que cada vez tenemos más claros los roles de cada uno.

-¿Cuáles son?

-Yo llevo la parte más creativa y la comunicación y Nacho se encarga de los aspectos más técnicos y de la producción. Eso a nivel de tareas. A nivel humano somos letras versus ciencias, impulsivo el uno y reflexivo el otro... Nos complementamos perfectamente. Sería horrible tener al lado a alguien igual que tú.

-¿Hacia dónde evoluciona la música de masas hoy en día?

-Ojalá tuviese una respuesta. Yo me veo como un defensor de lo que era la música hasta este momento. Pero hoy la música es otra cosa. Hay dos estilos que lo dominan y lo devoran todo, el trap y el reguetón. Pero todos mis ídolos son gente que han ido siempre a su puta bola, confiando en sus movidas y han conseguido triunfar por eso. Así que seguiremos defendiendo los valores musicales en los que creemos.

-¿Cómo llevan lo del sometimiento a la dictadura del algoritmo?

-Mira, con el primer single de Vendetta, Necrotú y yo, fuimos número 1 en el top viral, estuvimos en esa lista más de un mes y tuvimos cientos de miles reproducciones. Pero cuando fuimos a actuar a Madrid metimos 30 personas. Ahora, lógicamente, no tenemos tantas reproducciones porque no tenemos aquellos canales de distribución, pero llenamos salas y estamos en los mejores festivales. Ya está bien de la farsa de los algoritmos. Las cifras que de verdad valen son los tiques, tu caché y los discos que vendes.

A CORUÑA MARDI GRAS VIERNES, 22.00 10 EUROS

Presumido abre este viernes el ciclo Retroalimentación 2020

fernando molezún

Los vigueses actuarán en la sala Mardi Gras. Después vendrán Allova y Moura

El ciclo Los conciertos de Retroalimentación, ligado al blog musical de la Voz, ya tiene enfilado el primer tramo del 2020. Tras la experiencia para niños de la charla con música en vivo ¡Esto es pop!, que tuvo lugar el mes pasado en Afundación, llegan ahora tres fechas para adultos en horario nocturno.

Presumido

Viernes 7 de febrero • 22.00 horas • Mardi Gras • Entradas a 10/13 euros • El dúo ya estuvo presentando su disco de debut en el ciclo anteriormente y ahora repite. Tarci Avila y Nacho Dafonte vuelven con Cuatro Estaciones bajo el brazo. Tras toda la peripecia de la ruptura con su exsello, el empeño de su instrumentos, el crowfunding y el proyecto de cuatro epés acompañando las estaciones del año, ya se puede disfrutar de un álbum fantástico. Pop electrónico con un pie en Depeche Mode y otro en Beach House, aunque siempre mirando a Tino Casal. Todo ello envuelto en una puesta en escena espectacular que responde a su máxima: la fe de que algún día tocarán en estadios.

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