El disco perdido de Miles Davis ve por fin la luz

Tras 34 años podemos disfrutar, al fin, del «Rubberland»


Han tenido que pasar 34 años para poder disfrutar, por fin, del Rubberband, el disco que Miles Davis grabó para Warner en 1985 tras romper su relación de más de 30 años con Columbia Records. Cuenta la leyenda que Davis se disponía, en un empacho de modernidad digno de los años ochenta, a romper de nuevo los moldes del jazz y virar el rumbo de la música popular por enésima vez. Pero tan estupendo y tan moderno se puso que le salió el tiro por la culata. El productor de su nueva compañía Tommy LiPuma, se negó a sacar el disco al mercado asegurando que al trompetista se le había ido la cabeza y que aquello era un sinsentido. Y hasta ahora, que por fin ve la luz y podemos comprobar cómo, en efecto, a Miles se le fue bastante la pinza, aunque eso no tiene por qué ser necesariamente malo. Encontramos en el disco un poco de todo, desde unos primeros pasos de lo que unos años más tarde se llamaría Acid Jazz en Rubberband of Llife hasta medios tiempos souleros de cadencia erotizante en So emotional, pasando por locuras como This is it, que bien pudiera pasar por una imroprovisación de Prince tocando la guitarra pasado por ácido o los ritmos latinos de Paradise y el funk de Carnival time. Y, por supuesto, desarrollos de jazz como solo Miles sabía hacerlos en la extensa Echoes in time/The wrinkle.

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