Vanesa Martín: «Hay que desobedecer lo que esperan de ti»

«Me acuerdo de mi primera guitarra como si fuese ayer, y cómo mis hermanos la usaron de caballito», cuenta la cantante, que visitará Galicia este otoño


«Puedo ser «salvaje al cien por cien y, en cuestión de segundos, metódica al cien por cien», asegura. Vanesa Martín (Málaga, 14 de noviembre de 1980) ama la vida y la naturaleza, escribe sobre la marcha («según siento la necesidad»), desobedece a su razón y abraza todas las personalidades que la han traído aquí. «Todas las mujeres que habitan en mí es el título que mejor me define. Odio tener que ir por un camino o por otro cuando puedo ir por los dos», dice. «Estamos en plena gira, disfrutando muchísimo. Venimos de Cambrils y de Cap Roig, y vivimos un sin parar desde que arrancamos el 30 de marzo. Los días entremedias son productivos. Algunos descansamos y otros trabajamos.

­-Repites en Galicia. En noviembre, actuarás en A Coruña (se acaba de anular el concierto previsto en Sanxenxo) 

-¡Y ojalá fuera muchas veces más! La gente, el paisaje, la gastronomía, son impresionantes. Galicia, cuanto más la conoces, más enamora. Tengo ganas de volver, no solo por los conciertos, sino a nivel personal.

­-¿Pimientos de Padrón o pulpo á feira?

-De todo. Soy una gran disfrutona de la gastronomía. Y del paisaje.

-Tiene un sabor distinto, mestizo, este sexto álbum. ¿Es cierto que Sabina te preguntó: «¿Y la canción de relleno?'».

-Sí. Un día fui a su casa a enseñarle el disco, cuando aún no estaba ni masterizado, y fue una noche entrañable. Por los nervios de enseñarle el disco a un amigo que es un maestro. Para mí, Sabina es fuente de inspiración y maestro de vida. Y el mejor piropo que me pudo decir, o uno de los mejores porque me dijo muchos, es: «¿Dónde está la canción de relleno?». Lo adoro, es una pieza clave en mi vida.

-En mayo, el videoclip de «De tus ojos» rompió el marcador en YouTube, con más de 650.000 reproducciones para ese apasionado beso con Adriana Ugarte. «Todas las mujeres que habitan en mí» mantiene tu esencia, pero supone un giro. Hay riesgo. ¿Es este tu disco más íntimo y sensual?

-Es un disco muy completo. Cuando la gente intenta preguntarme qué etiqueta le pongo a un disco, yo siempre digo que hablar de música es como hablar de arquitectura. Yo hago música, en todos los sentidos. Hay canciones que son más pop-rock, otras de cantautor... pero es un disco muy personal. Hay canciones que me devuelven a mi origen, como Abril, con todo lo aprendido en estos años. Después yo diría que tiene un sonido universal, muy americano en muchas partes. Es un disco muy abierto, y en directo, mucho más explosivo que en el formato disco.

-«La vida duele estando más viva que nunca», cantas en «Abril».

-A veces sí... Sentirte viva tiene su parte dolorosa. Hay que tomar decisiones, que implican renuncias. Al decidir dejas cosas atrás, pero eso tiene su recompensa. Hay que buscar el equilibrio.

-El público es tu motor, dices. ¿Te impone, te activa, te hace crecerte?

-Cuando te pones delante de la gente no hay ni trampa ni cartón. Lo que hay es lo que hay, sin más. Puedo decir que mi carrera es un cúmulo de cosas, pero uno de los motores más importantes es la gente. A mí me ha funcionado el boca a boca, el efecto dominó, el recomendarme, la habladuría de «Oye, escúchate a esta chica». Tenemos una carrera internacional, maravillosa, increíble. En mi equipo de trabajo remamos todos en la misma dirección y uno de los motores de esa inspiración y ese crecimiento es el público, la gente que nos sigue desde el primer disco y la que se ha ido incorporando.

-Han pasado ya 12 años desde el debut con «Agua». ¿Sigues siendo la misma, con todas las que tú eres?

-Mira, yo no soy muy consciente de que han pasado tantos años. No sé si te ocurre a ti también, que miras atrás y dices: «Ah, ¿ya han pasado diez años, doce, trece?». Sigo siendo la misma con matices, con más experiencia y menos tiempo libre, con las ideas más claras en unos sentidos, y en otros, más confusas, fíjate. Pero tengo muchas ganas de seguir creciendo.

-¿Qué sientes al subir al escenario?

-Yo me subo a un escenario y me sigo emocionando como la primera vez. Van a venir a vernos, si contamos el aforo total, 200.000 personas. Es increíble...

-¿El corazón rige tus pasos tanto como parece en tus canciones?

-Completamente. La pasión manda. Soy una persona muy impulsiva, aunque tengo también una parte racional, que hace lo suyo, pero el primer impulso es siempre de la parte izquierda, la emocional.

-De todas las mujeres que habitan en ti, ¿cuál es esa que vas conociendo más, la que domina ahora tu vida?

-No sé... Van entrelazándose. Un día se levanta una, otro día otra. Gracias a la música se abrazan personalidades que conforman a esta Vanesa que está hablando contigo. Todas esas mujeres nos complementamos, nos enriquecemos, nos regañamos cuando tenemos que regañarnos. Es fantástico el momento en que te das cuenta de que nada está escrito. La vida a poco que te sorprenda te puede variar el rumbo de los pasos, el futuro. Yo tengo amigos, amigos chicos, que me dicen: «Me has hecho pensar la cantidad de personas que hay en mí». Hay muchas personalidades que forman lo que somos.

-¿Las mujeres tenemos otra manera de pensar y de sentir?

-Creo que, efectivamente, cada uno tiene sus características. Es innegable, no es mejor ni peor, es una manera diferente a los hombres. Y de ahí el complemento. Pero no hay que rivalizar, sino unirnos.

-¿Te molesta la etiqueta de feminista?

-Para nada. Y a quien le moleste será por desconocimiento, porque más clara, justa e igualitaria la definición no la hay.

-Bueno, hay quien dice todavía eso de «no soy feminista ni machista».

-No son términos contrarios. Eso demuestra una falta de conocimiento brutal.

-¿Has crecido con el ejemplo y los pucheros de tu madre?

-Completamente. Mi madre es la que me ha enseñado todo lo que sé a día de hoy, y mi abuela. Para mí son dos grandes; mujeres valientes, sensibles, protectoras, independientes, fuertes, luchadoras, muy consecuentes con el aquí y el ahora. Se complementan con otras mujeres conocidas y desconocidas. Mujeres y hombres...

-«El éxito no está en darse de a poco, tampoco en resolvernos la partida», escribes. ¿Qué es el éxito?

-Para mí, el éxito es estar aquí y ahora disfrutando como si fuera la primera vez. Tener motivaciones. Tener sueños. Tener ganas. Y respeto por todo lo que me rodea, mi familia, el público, mis amigos, la profesión, el escenario. El éxito es seguir sintiendo el amor que siento por lo que es importante, lo que tiene sentido, la parte más noble de las personas, de los animales, de la naturaleza.

-Cantas con Kany García «Busqué mil formas diferentes,/ mil formas y otras de olvidarte./ Pero en ninguna me encontré, no supe desobedecerme». ¿Te has desobedecido muchas veces?

-He desobedecido a mi razón, sí, más de una vez. Merece la pena, y en las penas siempre están los amigos... para rescatarte.

-Los momentos bajos son una prueba de fuego en la amistad, ¿no?

-Sí, cuando echo la vista atrás y pienso en cuando llegué a Madrid a vivir, y empecé a tocar por los locales en directo, y me decían: «No, mira, es que ahora es el bum de Operación Triunfo y no hay nada que hacer». Y mira a día de hoy dónde estamos, con el sexto disco y una gira que nos va a llevar ahora a Sanxenxo. Venimos de Argentina, de México, de Chile, y vamos en octubre a Dublín, a Londres, aparte de la gira por España. Creo que hay que desobedecer lo que se espera de ti, salirte a veces de la norma, porque, si no, no avanzas.

-En este disco cantas con Mariza, Abel Pintos o Kany García. ¿Cambia el hecho de cantar tus canciones con otros, o el de escribir temas para otros artistas?

-No cambia. Es un complemento. Cada artista aporta su personalidad a las canciones. Cuando amas un escenario y lo compartes, eso es mágico.

-¿Qué va primero, la chispa emocional o el mensaje que quieres ofrecer?

-Es como una píldora que te la tomas y ahí va todo. Yo hago hincapié en la letra, en el mensaje. Tenemos la responsabilidad de hacer pensar. Mi filosofía está enfocada en la igualdad, la tolerancia, el respeto. Tenemos que respetarnos, reírnos y disfrutarnos y ya. La emoción es el lenguaje universal, no el mío, el de todos.

-¿Qué queda de la niña a la que sus padres le regalaron la primera guitarra a los 6 años?

-Queda todo. Y una nostalgia preciosa. Parece que fue ayer. Me imagino a mi padre entrando otra vez en la habitación con aquella guitarra, que era perfecta. Recuerdo cómo mis dos hermanos pequeños la usaron después de caballito. Miro atrás y veo una infancia feliz, con mi familia, mis hermanos, llena de luz, de verano, de sol, de mar, de música.

-«No hay cobertura de tu boca a la mía», dice «Inventas». ¿Se pueden decir los «te quiero» por WhatsApp?

-Por WhatsApp puedes decir lo que quieras, ¿no? Pero yo soy de decir las cosas primero a la cara, mirando a los ojos.

-¿Cuál es tu canción, tuya, favorita?

-Me quedo con todas y cada una de las canciones que me han traído hasta aquí. Todas me han construido. Es como preguntar «¿a qué hijo quieres más?». Pues... a cada uno de una manera, pero a todos con locura. Daría la vida por ellos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Tags
Comentarios

Vanesa Martín: «Hay que desobedecer lo que esperan de ti»