Seis autores más allá de Saramago

Además de su Nobel, las letras portuguesas reúnen tesoros casi invisibles para los lectores y las editoriales de este lado de la frontera

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Gonçalo M. Tavares, Dulce Maria Cardoso, José Luís Peixoto, Sophia de Mello Breyner, Miguel Torga y Agustina Bessa-Luis
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Gonçalo M. Tavares, Dulce Maria Cardoso, José Luís Peixoto, Sophia de Mello Breyner, Miguel Torga y Agustina Bessa-Luis

José Saramago ha sido el único portugués en ganar el Premio Nobel de Literatura, pero en el podio de las letras lusas, junto a Luís de Camões y Fernando Pessoa, hay quien no le reservaría un puesto. Al menos no por delante de otros nombres casi desconocidos a este lado de la raia, como Miguel Torga o Sophia de Mello Breyner Andresen, almas literarias de un país hermano que sigue cargando con esa imagen de trastienda de la Península, y que, sin embargo, atesora hoy autores tan sobresalientes como Gonçalo M. Tavares, Dulce Maria Cardoso o José Luís Peixoto.

Las estanterías de las librerías españolas se oxigenan en ocasiones con traducciones de estos autores contemporáneos, que un lector gallego puede enfrentar sin miedo en versión original con las herramientas que le da su lengua propia. En esos anaqueles, sin embargo, es imposible encontrar en castellano -salvo ejemplares perdidos de ediciones antiguas- la obra de aquel médico con consulta en Coimbra llamado Adolfo Correia Rocha, que para publicar decidió adoptar la denominación de una especie tan común en Galicia y en Trás-os-Montes, donde nació, como la torga (brezo en castellano) y el nombre de pila de sus amados Cervantes y Unamuno.

Fiel siempre a la misma pequeña imprenta, donde se estrenó con el poemario Ansiedade, Miguel Torga escribió de todo: libros de cuentos como Bichos o Contos da montanha, teatro, novelas tan monumentales como la autobiográfica A criaçao do mundo, mucha poesía y su Diário, que anotó durante 55 años. Así hasta más de medio centenar de obras tremendamente humanas y llenas de dignidad, que hicieron trascender su figura de lo literario.

Por eso cuando le llegó la muerte, cumplidos ya los 87 años, Portugal se quedó con el corazón encogido, lo mismo que le ocurrió cuando una década después perdió a Sophia. La aristócrata Sophia de Mello Breyner Andresen -que combatió con sus versos y fue diputada socialista en el Parlamento que elaboró la primera Constitución portuguesa en democracia, entre 1975 y 1976- no necesitaba apellidos en Portugal, como nunca los ha necesitado aquí Rosalía. Y con su voz lírica, por la que el presidente Jorge Sampaio la calificó de «probablemente el mayor poeta de la lengua portuguesa», escribió de sí misma, como harían muchos gallegos mudando la «nh»: «Mar/ metade da minha alma é feita de maresia».

De Trás-os-montes a Luanda

De aromas quizá más exóticos y eclécticos debe de estar hecha el alma de Dulce Maria Cardoso que, aunque nacida en Trás-os-Montes como Torga, pasó toda su infancia en Angola, de donde regresó en 1975, con 11 años, cuando el país africano proclamó su independencia y cerca de medio millón de portugueses tuvieron que volver casi con lo puesto a la metrópoli. Esa experiencia dolorosa y llena de contrastes constituye la materia prima de O Retorno, una novela que ha superado las diez ediciones en Portugal y ha sido traducida a una decena de lenguas, entre ellas -y afortunadamente- al español, gracias a La Umbría y la Solana.

En África está también el origen del que ha sido quizá el escritor más prometedor de las letras portuguesas actuales, Gonçalo M. Tavares (Luanda, 1970). Prometedor en el sentido más literal del término, y cumplidor de esas expectativas en el sentido más estricto también. «No se puede escribir tan bien a los 35 años, dan ganas de darle un puñetazo en la cara», fue lo que dijo de él Saramago, quien pronosticó además que Tavares acabará recibiendo el premio Nobel. Jerusalém, Aprender a rezar na era da técnica o Água, Cão, Cavalo, Cabeça -todos ellos traducidos al castellano- son solo algunas sugerencias para comenzar a padalear su ya abundante producción.

Tavares se ha encargado también del prefacio de la última edición de A Sibila, obra clave de otra de las grandes de las letras lusas, Agustina Bessa-Luis, que puso patas arriba el panorama literario de su país cuando publicó en 1954 esta novela llena de mujeres sufridoras y de carácter férreo que sucumben, resisten y siempre padecen a hombres que las torturan con sus debilidades, sean estas los escarceos amorosos, la violencia o la necedad.

A Sibila es una obra rural, como también lo es el trasfondo que ha inspirado buena parte de la obra de otra promesa consolidada de la creación portuguesa, el alentejano José Luís Peixoto, que comenzó a publicar sus novelas con 26 años y ahora, a los 44, es uno de los autores más premiados y traducidos, con galardones como el Premio Cálamo a la mejor novela extranjera publicada en España por Cementerio de Pianos o el José Saramago por Nenhum Olhar, reeditada en España en el 2017 con el título Nadie nos mira.

Recomendamos:

«El retorno», de Dulce María Cardoso

EDITORIAL La Umbría y la Solana

PÁGINAS 234

PRECIO 15 euros

«Cementerio de pianos», de José Luís Peixoto

EDITORIAL El Aleph

PÁGINAS 312

PRECIO 21 euros

«La creación del mundo», de Miguel Torga

EDITORIAL Alfaguara

PÁGINAS 585

PRECIO 24,50 euros

«La sibila», de Agustina Bessa-Luis

EDITORIAL Alfaguara

PÁGINAS 312

PRECIO 19, 50 euros

«Nocturno mediodía», de Sophia de Mello Breyner

EDITORIAL Galaxia Gutenberg

PÁGINAS 443

PRECIO 21 euros

«Jerusalén», de Gonçalo M. Tavares

EDITORIAL Random House

PÁGINAS 224

PRECIO 18,90 euros

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