El tipo que nos tomó el pelo

La banda El Paso no existió, pero bien podría: en la novela «fake» «El Paso. A Punk Story» (Bandaàparte), Benja Villegas la documenta al detalle como delicioso homenaje a los perdedores


Las cosas pueden suceder de dos maneras, espontáneamente o siendo provocadas, ambas vías con su particular riesgo: la primera, de desesperar al que espera, quizá nunca lleguen a pasar; la segunda, de que salgan mal. Pero Benja Villegas no parece uno de esos tipos dispuestos a sentarse a aguardar a que los acontecimientos vengan solos. Resuelto, saluda como cualquier colega de toda la vida a los curiosos reunidos en la librería de la ciudad vieja coruñesa donde presenta su nuevo libro, el segundo ya. Y a los cinco minutos, los presentes ya lo han calado: no el embuste, que se revelará más tarde, sino su desparpajo y sus ganas de perseguir la historia, tantas como para desencadenarla, incluso para crearla de la nada. Es catalán, del 82, y harto de que al lector solo le llegase en forma de biografía el periplo de los grupos que llenan estadios -y de algún que otro vocalista que, por conjunción planetaria o muerte aparatosa, acaba convertido en mito-, decidió relatar la trayectoria de una banda que quiso y no pudo, que por no poder ni siquiera fue.

Bien podría. El de Ripollet se inventó un conjunto y lo bautizó como El Paso. Puso toda la carne en el asador: ejercitó su nostalgia echando mano de su experiencia -el propio Villegas hizo sus pinitos en la música a finales de los 90 en el extrarradio barcelonés fantaseando con la escena underground americana-, compuso las canciones y las grabó, reunió a sus amigos del barrio y los sometió a una arrabalera sesión de fotos (tinte platino incluido), se hizo con una fotocopiadora en Wallapop para reproducir flyers y viajó (tres veces) a Texas, patria de su criatura, una banda de punk chicano frustrada que nunca llegó a publicar el único disco que grabó.

Empapado de tamaña mentira, Villegas escribió una semblanza fake, «antibiografía», puntualiza él. «Pensé en escribir una historia con la que el 99 % de los grupos que no tienen éxito pudieran sentirse identificados». Esta idea loca se convirtió en un delicioso libro que reivindica el fracaso, pero también el intento, un relato que tuvo además vida propia: Benja se plantó en el inmenso Paso y se puso a fisgonear, a preguntar. Le contó su ocurrencia a músicos reales que deberían haber convivido con su banda imaginaria y la mayoría accedieron entusiasmados a prestar testimonio sobre bolos, giras y demás aproximaciones. La historia fluyó sola, tomó otros derroteros, el argumento viró y volvió a virar. Y Dani Álvarez y el resto de integrantes de El Paso pasaron de ser una mera proyección del sueño de un adolescente a un retrato fiel del panorama musical latino de hace un par de décadas.

El Paso. A Punk Story (Bandaàparte) es como un falso documental, pero en papel. Porque si de algo peca es de no ser honesto con el lector: el despistado que se tropiece con un ejemplar y decida darle una oportunidad se tragará casi con total seguridad la biografía de una formación chicana redactada por un tal Villegas que se dedicó a entrevistar a coetáneos y a pasear por la ciudad que acorrala al Río Grande. Pero investigará, googleará. Y descubrirá el embolado. Llegado a ese punto, ya le dará exactamente igual, no se sentirá estafado. Habrá asistido a una historia universal muy bien vestida. De vez en cuando, no está nada mal hacer el camino contrario, inverso. Explorar. Provocar.

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