Golpes Bajos, por ellos mismos

Fueron una maravillosa anomalía en el pop de los años ochenta y cuatro décadas después mantienen toda su magia intacta. El crítico Xavier Valiño se ha sumergido en la historia del grupo y deja escrita su historia con las voces de sus protagonistas


Este es definitivamente el año Golpes Bajos. A la resurrección de su repertorio con el polémico Cena recalentada de Iván Ferreiro, se une ahora Escenas olvidadas, un libro que repasa la trayectoria del grupo vigués a través de las declaraciones de sus propios protagonistas. Usando la fórmula del clásico Por favor mátame, la historia oral del punk, el papel del veterano plumilla musical Xavier Valiño aquí ha consistido en registrar y ordenar lo que sus protagonistas tenían que decir. En el caso del fallecido Germán Coppini se acude a declaraciones de archivo. Entre ellas muchas de la hemeroteca de La Voz, por cierto.

El trabajo resulta interesantísimo. Primero, porque se le da a Golpes Bajos una entidad cultural de primer orden en la música nacional. Ojalá se acompañase de una reedición exhaustiva de la discografía, añadiendo ese material inédito que Coppini aseguraba que existía. Su particular modo de concebir el pop -sintético, apesadumbrado, imprevisible- fue una rara avis dentro de la música de la Movida. A diferencia de muchos otros compañeros generacionales, ellos sabían tocar. Pablo Novoa, el guitarrista, recuerda su gusto por el jazz. Teo Cardalda, teclista, su devoción por Genesis. El punk -after-punk en su caso-, era una elección, no un lugar en el que se termina por falta de técnica. También, más allá de las genuflexiones a Joy Division o Killing Joke, se fijaban en artistas como el salsero Willie Colon, los iconos de la música disco Chic o el rey del pop Michael Jackson. Regado todo ello de lecturas de Kafka y el hecho de vivir y existir en el Vigo de los primeros ochenta generó una banda única y genial.

TODOS LOS ÁNGULOS

Escenas olvidadas hace un repaso por todo ello en clave de recuerdo. Desde aquel chispazo inicial, cuando Teo y Germán se unieron para hacer una versión del I Can’t Explain de The Who, a las primeras manifestaciones del carácter tímido y taciturno del cantante, plasmadas en temas como No mires a los ojos de la gente o Tendré que salir algún día. «La gente se identificaba muchísimo con los temas que tocaba, con su hermetismo, por eso acabaron convirtiéndose en himnos», explica Teo refiriéndose a su excompañero como un «James Dean triste». También se toca todo lo que rodeó al grupo, desde su especial relacción con Nuevos Medios, a sus incursiones en televisión, la reunión fallida de los noventa o el lamento de Coppini al verse infravalorado. Un repaso que conduce a un único lugar: escuchar su gloriosa música.

AUTOR

XAVIER VALIÑO

EDITORIAL

EFE EME

Un repaso a la historia del grupo por sus integrantes

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XAVIER VALIÑO

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