Vanesa Martín: «El desamor te sienta y te obliga a reflexionar»

La malagueña mece sus emociones en suaves canciones de pop, un repertorio que todavía permanecía inédito en Galicia y por el que esperan cientos de seguidores. Hoy a las 21.00h estará en Vigo, en el auditorio Mar de Vigo y mañana estará a las 21.00h en A Coruña, en el Palacio de la Ópera. Las entradas son desde 20 euros.


Lleva ya cinco discos editados. Goza de un notable éxito en España y Latinoamérica. Y con su último trabajo, Munay, ha logrado confirmarse. Sin embargo, la malagueña Vanesa Martín no había actuado todavía en Galicia. Vigo y A Coruña son las escalas elegidas para debutar.

-¿Su último trabajo es un disco temático sobre el amor?

-Bueno, Munay quiere decir amor incondicional del creador por toda la creación. Que cada uno viva como quiera vivir. Los demás solo nos tenemos que respetar. Hablo del amor en el sentido más amplio de la palabra. No solo el amor de pareja, sino el amor a la vida, a uno mismo, al crecimiento, a no conformarnos con aquello que no nos hace felices.

-Generalmente, ese tipo de actitud suele llegar tras un tiempo en la oscuridad. ¿Es su caso?

-No, yo no he pasado por ahí. Sentí una necesidad brutal de agarrarme a lo sencillo y a la naturaleza. Quizá porque el disco anterior, Crónica de un baile, me hizo girar mucho. Toqué mucho con él, así que cuando empecé con este tenía mucha necesidad de silencio, de mi perro, de mis amigos, de mi rutina de antes. Quizá eso me ayudó a quitarme alguna capa de pudor y atreverme a hablar de todo esto de una manera más directa y con menos artificios.

-Hay muchas canciones sobre parejas que se desvanecen.

-Claro que las hay, pero igual que las hay en el último disco de Joaquín Sabina o de Manuel Carrasco. Cantas al amor desde la plenitud, pero también desde la despedida. Tanto una cosa como la contraria.

-¿No es más inspirador el final?

-No sé qué decir. Es cierto que el desamor te sienta en una silla y te obliga a reflexionar más. Cuando estás en pleno apogeo de amor no quieres pensar. Lo que quieres es vivirlo.

-Habrá gente que se bese, que se quiera y que se deje de querer escuchando su música. ¿Qué siente?

-¡Oh sí! Eso es maravilloso. Cuando te das cuenta de eso es en vivo, en los conciertos. Ahí ves que la música tiene un poder increíble. A veces te pones a hablar, intentando que el mensaje llegue y, nada, no hay manera. Pero, de repente, suena una canción. En tres minutos y medio ha conseguido lo que mucha gente no consigue en una charla. Tiene ese poder de hacerte viajar a través de tus propias experiencias y emociones. Incluso que te replantees tu vida y sientas ese empujón para atreverte a decidir.

-Su música es muy pulcra, detallista y muy bien acabada. ¿Es el reflejo de su personalidad?

-Puede ser que sí. Soy de las que se mete desde el primer momento en el proyecto. Es decir, estoy en el estudio desde el minuto uno. Hay gente que va a grabar solo las voces y ya está. A mí me gusta estar en todo: desde que se visten las canciones hasta el final del proyecto. Disfruto mucho de la vida de estudio, de cómo se van probando las cosas y cómo vas fallando y acertando. Soy muy meticulosa. En ese disco me he dado cuenta de que cada vez estoy más cerca del menos es más. Que solo vayan los instrumentos que tienen que ir. No hacer una producción grandísima y meter 400 instrumentos. Cada canción tiene su traje y no hay que hacerla barroca, ni recargarla de más.

-En ese sentido, el tema con el que abre el disco, «Complicidad», parece que es una cima particular en su carrera. ¿La ve así?

-Complicidad para mí ha sido una sorpresa. Este disco ha salido en España, pero también en Argentina, Chile, México y Uruguay. Ahora saldrá en Portugal e Italia. Cuando mandas el disco para que lo escuchen los equipos de las diferentes discográficas todos destacaban esa canción. ¡Qué sorpresa! Al final sí que ha conseguido crear esa complicidad y es una canción positiva. Te predispone al buen rollo, a solucionar las cosas, a no ser derrotista y dar una oportunidad más.

-Al final su acogida la ha llenado de contenido. Tiene un montón de cómplices de la canción.

-Completamente. Así ha sido.

-Llama la atención que, pese a manejarse en el desamor, en sus canciones es muy contenida. ¿Por qué?

-Porque mi manera de ser es así. Tengo canciones de todo tipo. Tengo algunas en las que sí que me suelto un poco más. Pero no creo que sea necesario hacer un drama excesivo ni regodearme.

-Me refiero a la interpretación. No hay desgarro por ningún lado.

-Así soy. Es mi personalidad. En directo hay momentos para todo. No es lo mismo un disco que un directo. En el escenario todo se acrecienta.

-¿Cuáles eran sus ídolos?

-Cuando yo era pequeña en mi casa se escuchaba mucho flamenco y copla. Después, de adolescente, llegó a mi vida Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Serrat y cosas así. Ahora tengo la suerte de que con algunos hoy comparto escenarios.

-¿Choca la primera vez que una se encuentra con Alejandro Sanz después de haber sido fan de él?

-Eso es maravilloso, no chocante [risas].

-También ha publicado un libro. ¿Qué le da el papel que no le da la canción?

-Es una libertad diferente. Hablamos de cosas muy diferentes que no he tratado en canciones porque no he encontrado la melodía que me la sostenga. Agradezco mucho a la editorial por planteármelo.

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