Javier Veiga y Marta Hazas: «Nuestra luna de miel va a ser esta gira»

El matrimonio de moda llega a Galicia con el celestino de la tele, Carlos Sobera, y la comedia «5 y acción», escrita y dirigida por Veiga. Están arrasando.


Javier ya está mentalizado de que es el señor Hazas. En plena explosión profesional de Marta, solo le queda hacerle fotos a la gente que quiere una con ella por la calle. «Es muy divertido, porque yo esto ya lo pasé en su momento», asegura. Mientras, ella dice que él es un mandón y se parten de risa cuando les preguntamos si no están hartos de estar juntos. Con ellos, trabajo y amor hacen buena pareja.

Pregunta. Lo estáis petando con «5 y acción».

Javier Veiga. Sí, va muy bien, estamos muy contentos. En Madrid ha ido muy, muy bien. Estuvimos tres o cuatro meses en el teatro y la gira va también genial, pero más que los llenos lo que importa es que la gente se va muy contenta del espectáculo y se ríe mucho.

P. ¿Entonces nadie utilizó el seguro de risas que tenéis por si alguien no se divierte?

Marta Hazas. De momento la verdad es que no, así que está guay lo de tenerlo.

J. V. Pero no vale con decir: ‘No me ha gustado’ al terminar, sería demasiado fácil, ja, ja. Hay una cláusula dentro del seguro, que es real, en el que tienen que salir antes de los quince primeros minutos del espectáculo.

P. Entre otras cosas contáis lo que alguna gente está dispuesto a hacer por la fama o por sus sueños. ¿Qué hicisteis vosotros para conseguir ser lo que sois?

M. H. Pues en parte currar y tener mucha suerte, las dos cosas, porque creo que si vienes de una ciudad pequeña como nosotros y te trasladas a Madrid, ya es una apuesta fuerte de cambiar de entorno, amigos y todo. Muchas veces es lo de estar en el lugar justo en el momento oportuno: Los dos somos currantes, ojalá hubiese una fórmula.

P. La comedia habla de los sueños frustrados y de los frustrados sin sueños. ¿Os identificáis con alguno de los dos?

J. V. Realmente en esta carrera se trata de ir gestionando las ansias que uno tiene y no perderse, porque siempre se puede esperar algo más, siempre tenemos otro sueño al que queremos llegar. Cuando empezamos todos decimos: «Yo quiero poder dedicarme a esto». Lo que pasa es que luego ese deseo va subiendo. La dificultad es darte cuenta de que eres muy afortunado de estar en el sitio que estás.

P. Marta está viviendo un momento de explosión. Ahora te paran por la calle, pero por ella, ¿no?

J. V. Sí, y además resulta muy gracioso. Porque además yo ya he vivido ese momento y en este caso es genial, me dicen: «Haznos una foto». La gente en general es muy amable, pero luego siempre hay alguien que ni te mira a la cara, te tira el móvil y hala, ja, ja. Me encanta ser el acompañante de.

P. El señor Hazas.

J. V. Sí, el señor Hazas, de hecho me lo han llamado alguna vez, de llegar a un hotel y decirnos: «Señores Hazas». Mi padre tenía el restaurante Posada del Mar, en O Grove, así que yo era el hijo del de Posada del Mar. Entonces él fue el dueño de la Posada, después el padre de Javier Veiga y ahora es el suegro de Marta Hazas, ja, ja, ja.

P. Volvéis a estar juntos al cuadrado, en todos los planos. ¿No acabáis hartos nunca el uno del otro?

M. H. Ja, ja, ja. En algún momento no te voy a decir que no. Lo que pasa que trabajando no, porque la ventaja es que como ya nos conocimos así, como que ahí nos hemos entendido muy bien. Y es un lujo poder compartir la gira de teatro y proyectos comunes. Es genial incluso para la pareja.

P. ¿Javier es mandón?

M. H. Sí, sí que es, en general él es mandón, pero hay que reconocer que como director también te deja tu libertad y proponer, que si fuera yo la que a lo mejor escribo la historia y te viene el actor en plan: «Oye he pensado que aquí». Me daría mucha más rabia.

P. La confianza da asco.

M. H. Sí, pero como los roles quedaron claros desde el principio, ya te pones el chip de trabajo, y además al haber más gente delante tampoco es lo mismo. Pero ha sido fácil.

P. Marta, pudiste ser la chica del tiempo como en la obra, porque estudiaste Periodismo.

M. H. Para nada me hubiera gustado ser la chica del tiempo, tenía muy claro que me hubiera dedicado más a algo de crítica teatral o de televisión, y encima sería un poco chunga, ja, ja.

P. ¿En qué más estáis? Marta, ya sabemos que estás con «Velvet» y muy entregada a Sonia y Selena [ella y Paula Echevarría revolucionaron la red imitándolas en un vídeo].

M. H. Es que es darnos una peluca y nos trastornamos ja, ja. Cuando uno está en el ajo no es consciente de que luego lo ve tanta gente.

J. V. Ahora mismo estamos con la gira de 5 y acción, yo sigo con la tercera gira también de Amigos ata a morte, y además con otros proyectos de televisión y teatro nuevos que saldrán en el 2018. Esto es como lo del vino, cuando embotellas uno estás preparando el otro.

P. De hecho esta semana presentaste una acto de la Denominación de Origen Valdeorras.

J. V. Sí, porque yo soy muy fan del vino. De pequeño quería ser enólogo y los compañeros me miraban fatal, como un friki, todos querían ser policía o bombero. Nadie sabía lo que era, pero yo siempre he sido muy pedante, ja, ja, ja.

P. Hace ya siete años que estáis juntos, ¿cómo fue aquello?

J. V. Ja, ja, ja. Es que hace tanto tiempo que no nos acordamos.

P. Ya sabemos, Javier, que tienes mucha dificultad para acordarte de las fechas, hasta de la de tu boda [en un programa no fue capaz de recordarla].

J. V. Sí, ya se enteró toda España ja, ja. Esto empezó como todas las parejas, despacito...

P. No parecéis muy tradicionales, pero tuvisteis bodorrio total.

J. V. Es que esto es una cosa de estas que te lías, te lías... Y te acabas liando. Ninguno de los dos teníamos intención de casarnos ni somos nada tradicionales, pero cualquiera que se haya casado sabe que te vas liando. Pero fue una boda pequeña, lo que pasa es que luego había fotógrafos y se disparó todo. Parecía la boda de la Pantoja. La vergüenza fue bastante importante, salió hasta mi padre en las revistas del corazón, que para él en el pueblo imagínate lo que fue, ja, ja, ja.

P. ¿Y el viaje para cuándo?

M. H. La luna de miel va a ser la gira, pero como estaremos también en Galicia, por lo menos poder comer un poquito de marisco.

J. V. Sí, primero haremos la luna de miel del Albariño, luego haremos la de Ribera del Duero, después haremos la de la paella valenciana... y vamos yendo así, ja, ja, ja.

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