Ellos cocinan, tú no friegas


Conjugar el verbo cocinar es casi un sinónimo de felicidad para esos locos bajitos que son nuestros hijos. Lo es desde siempre, porque meter las manos en harina y acabar blanco de la cabeza a los pies, darle duro al rebozado, lavar lechugas y empaparse de arriba a abajo o echar capas de chocolate para un bizcocho mientras uno se lame los dedos es algo que, realmente, mola. Gusta sobre todo cuando uno es pequeño y desea con todas sus fuerzas, cual hombre de Atapuerca, descubrir lo que unas simples manos son capaces de hacer. ¿Pero quién le decía hace unas cuantas generaciones a nuestras madres y padres que nos dejasen meternos en la cocina y trastear con la comida? Seguro que hubiesen salido volando unas cuantas zapatillas. La cosa ha cambiado. Y la cocina infantil, bien sea por la influencia de programas como MasterChef Junior, bien porque le fuimos encontrando la parte lúdica a eso de preparar alimentos, está de moda. Pero, ojo. Que se lleve no quiere decir que sea fácil. Ni que las madres y padres de ahora, pese a ese buen rollo inicial superlativo con el que iniciamos todo entretenimiento que se precie, no tengamos ganas de lanzar también el calzado por el aire en cuanto los platos se acumulan, el huevo batido acaba haciendo alfombra sobre la plaqueta o la sopa -eses fideos finos como alambres que, cuando caen al suelo, es como si ejerciesen la resistencia pasiva, negándose a ser recogidos al colarse en cada rincón de la cocina- se derrama de golpe. Pero, padres del mundo, estamos en el siglo XXI. Y no queda nada por inventar ya. Vuestros hijos, por muy Ferrán Adrián o Martín Berasategui en potencia que sean, pueden cocinar sin que vosotros mováis un estropajo del sitio, sin necesidad de pelearse por quien recoge el zafarrancho comestible. Hay clases, talleres y pasión por la cocina para pequeños por doquier. Pasad y veréis.

Una de las propuestas más sugerentes en este campo la tiene A Fundación, de la obra social de Abanca. Ofrecen actividades en Vigo, A Coruña y Santiago. Todas tienen el denominador común de los fogones para manos y mentes infantiles, pero las iniciativas son muy variadas; desde talleres para fechas específicas, como cocina navideña, la confección de monas de Pascua o de dulces típicos de carnaval, así como alimentos para darle la bienvenida a la primavera hasta la preparación de alimentos de todo el mundo pasando por talleres familiares para que padres e hijos compartan experiencia con el delantal puesto.

Pero, dentro de todo lo que ofertan, hay cuestiones que no pueden pasarse por alto. Porque, vamos a ver, una cosa es preparar un plato navideño sin más. Y otra meter las manos en la masa para hacerle unos aperitivos a los mismísimos Reyes Magos. Y eso es, precisamente, lo que proponen algunos de los talleres de A Fundación previstos, como es lógico, para diciembre y enero. ¡Qué agradecidos les estarán Melchor, Gaspar y Baltasar! Después de años y años con idéntico menú en todos las ventanas, con los zapatos, el agua, el turrón, el maíz para los camellos y poco más como recibimiento, esta Navidad al fin tendrán menú digno de lo que son, los Reyes en mayúsculas.

DE NOVIEMBRE A JUNIO A CORUÑA, VIGO Y SANTIAGO ENTRADAS EN A TAQUILLA.COM Y 902 504 500

Hacer aperitivos... para los Reyes Magos

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