Molotov: «El reguetón es más vulgar que nosotros y, ya ven, divierte a la mayoría»

FUGAS

Arrebatadores e incombustibles, provocadores y comprometidos, bocazas por momentos, necesarios siempre, los mexicanos llegan al Portamérica para festejar «20 años de desmadre»

15 jul 2016 . Actualizado a las 09:33 h.

Cada canción de Molotov es una viñeta que hiere al poderoso. Cada concierto, una apología de la rebelión. Cada entrevista, un aullido de libertad. Y así viene siendo invariablemente desde hace 20 años.

-Que decía el tanguero que no son nada...

-La verdad es que pasaron muy rápido. Nunca pudimos imaginar que estuviésemos 20 años tocando juntos. Tampoco nunca fuimos de plantearnos cosas a largo plazo.

-En sus primeros años se promocionaban diciendo que Molotov «no es el rock de tus papás». ¿Y hoy?

-Hoy somos el rock que hacen los papás (se ríe). Evidentemente las temáticas han ido cambiando. No es lo mismo cantar Puto cuando tienes 20 años que ahora a los 44. Pero el mensaje y la esencia de la banda siguen ahí. Y está llegando a las nuevas generaciones, que ya notamos que vienen a nuestros conciertos.

-Hay quien dice que Molotov ha moderado su discurso con el paso de los años.

-No se trata de moderar sino de avanzar. Es cierto que hay gente que nos dice que nuestros nuevos discos ya no son como el primero. Claro, porque ese disco ya existió y lo que tenemos es que crecer y evolucionar. Temas como Give me the power, Hit me o Frijolero siguen vigentes. Incluso las problemáticas que están plasmadas en ellos no pasaron por ningún lugar en el pudieran hallar respuesta. Así que no es que nos hayamos desligado de una postura, porque sigue ahí. Pero era necesario que cambiásemos nuestro discurso para no convertirnos en unos panfletarios.

-¿En estos 20 años hemos ido a mejor o a peor?

-Vamos a reversa. Y no le puedes echar la culpa a un gobierno o a un personaje porque el personaje cambia de apellido pero en el fondo es siempre el mismo. Depende mucho de que la sociedad quiera cambiar para que empuje y sucedan las cosas. Hay sociedades que lo han logrado. Requiere de años, de ciertas estrategias y de que todos nos pongamos las pilas. Pero depende de nosotros.

-Han sido objeto de acusaciones, amenazas, censura, se les ha prohibido tocar... ¿Ha habido algún momento en el que hayan pensado en tirar la toalla?

-Ha habido varios momentos muy duros. El último fue en el 2007 cuando supimos que no íbamos a poder sacar un disco en siete años por conflictos con la discográfica. Pero por amenazas nunca. Sales a hacer un concierto, lo pasas increíble y te olvidas de todas las amenazas y censuras.

-¿Cuántas veces han tenido que explicar que no son homófobos? ¿Se arrepienten de haber escrito «Puto» en esos términos?

-No, para nada. Es de las canciones con las que la gente más disfruta. Y no nos cansaremos de explicar que es una letra contra la cobardía, que no tiene nada que ver con la homofobia.

-¿Por qué creen que no existe la misma beligerancia con el reguetón, en muchas de cuyas letras sí hay una clarísima componente homófoba y misógina?

-No sé si la parte de la libertad de expresión que se abrió se empezó a confundir con el libertinaje porque realmente ellos hablan de cosas mucho más vulgares pero, ya ven, divierten a la mayoría y nadie les hace el pedo. Hay mucha hipocresía y una doble moral con ese tema.

-En España decimos que lo que no te mata te hace más fuerte. ¿Se sienten ahora más fuertes que nunca?

-Yo creo que sí. Tocar en vivo es el motor de la banda. Y de ahí es de donde sacamos la energía para seguir adelante.

-Si no tuviera el vehículo de la música, ¿cómo expresaría sus ansias de protesta?

-Seguramente sacaría la frustración manifestándome en la calle o con mis amigos de desmadre.

-Han lamentado que «las revoluciones no pasan de las redes sociales». ¿Puede estar ocurriendo que lo que podía ser un elemento de movilización se nos esté volviendo en contra?

-Totalmente. Se están convirtiendo en redes antisociales. Allí donde hay conectividad la gente se aisla. Y en lugar de socializar y compartir cosas empiezan a convertirse en algo que evidentemente no son.

-¿Cómo reaccionarán si Donald Trump llega al poder en Estados Unidos?

-Como toda la comunidad latina. Creo que ya se ha encendido el foco rojo. Y no solo entre los latinos sino entre los propios yanquis, que ya están viendo como algo preocupante que un personaje así agarre tanta fuerza. Sin duda alguna, lo que le deseamos es que se vaya a la mierda.

-¿Ven lugar a la esperanza?

-Sí, por supuesto. Te tienes que despertar con eso. Si no, mejor quédate dormido. Es necesario mantener el optimismo pese a las circunstancias. Siempre hay cosas grandiosas a nuestro alrededor, siempre.

-Ustedes que han estado en el umbral de la gloria y a las puertas del infierno, ¿dónde se sienten mejor?

-¡Ah! Cerca del infierno está mejor. Más calentito.