Anni B. Sweet: «Pido al público que sea lo que yo no puedo ser»

Javier Becerra
JAVIER BECERRA A CORUÑA

FUGAS

INÉS DE LEÓN

La cantante malagueña ofrece dos conciertos acústicos en Galicia dentro de Son Estrella Galicia. Mientras, prepara su salto definitivo al castellano

29 abr 2016 . Actualizado a las 19:18 h.

Pertenece a la generación de cantautoras indie surgidas en la década pasada. Pero más allá del estallido, se ha mantenido en el tiempo. Chasing Illusions (2014) es su tercer trabajo, del que todavía extrae jugo en directo.

-Este disco lo creó partiendo de la batería. ¿Realmente se puede componer así?

-No fue todo el disco, sino algunas canciones. Y no es tanto componer desde la batería como el tener una idea en mente y, en vez de empezarla a desarrollar desde una guitarra, hacerlo desde el ritmo, que sea la base de la canción. De repente, se me ocurre una melodía y voy y le meto una batería, luego un colchón de sintetizador y, poco a poco, se va montando. Es bastante difícil.

-Suena un poco a hacer una casa desde el tejado, ¿no?

-Sí, porque la batería es muy diferente. Estuve cansada de componer de la misma forma y cambiar el punto de partida me ayudó.

-Es un disco con más luz. ¿Había ganas de cambio?

-Después de un disco tan oscuro como fue el anterior, debido a cositas personales, lo normal es que evolucionase a algo más de luz. Pasé por una etapa de cambio, mucho más tranquila y positiva. Eso se ve reflejado en la música.

-Muchas veces esos discos positivos se ven inferiores a los trágicos. El ejemplo es Wilco: cuando sacaba discos enmarañados se le adoraba y cuando editó "Sky Blue Sky", que es sosegado, se le empezó a criticar. ¿A usted le ha pasado?

-No lo he notado. Quizá me haya llegado algún comentario por las redes sociales. La sensación general no es esa. El disco, aunque en general tenga un poco más de luz, sea más eléctrico y tenga más ritmo, se basa también en la melancolía. Siempre busco ese otro lado de la belleza y de la felicidad. Sigue teniendo un aura melancólico.

-¿Podemos seguir su biografía sentimental a través de sus discos?

-[risas] Yo creo que sí, que se ve bastante fácil. Lo que ocurre es que el disco siempre sale después, con lo que me ha podido pasar algo bueno mientras salía el disco.

Anni B. Sweet en una imagen promocional
Anni B. Sweet en una imagen promocional

-¿No es tremendo eso de salir al escenario a escupir demonios cuando tu vida es todo lo contrario?

-Siempre queda algo de lo que escribes. Yo soy yo y todo lo que escribes, aunque sea en momentos diferentes, lo sientes. Hay temas que compusiste muy triste y las canto cuando estoy mejor, pero yo sigo sintiéndolo. Es algo antiguo y actual a la vez. No sé si me he explicado muy bien [risas].

-Usted habita la escena indie, algo que se está cuestionando mucho en los últimos años. ¿Cómo ve esto?

-Yo no tengo ni idea de lo que es el indie hoy. Yo pensaba que era música independiente, en la que el artista se lo curra todo. Yo estoy en un sello independiente, me hago mis cosas y me lo curro yo todo. Pensaba que eso era ser indie. Pero, luego, lo que ocurre es que todo eso ha derivado a un estilo de música y una forma de vestir, no un modo de hacer las cosas. Me da la sensación de que hoy en día se ha diluido todo y es más superficial. Dentro de esas definiciones no me considero indie, pero sí en lo que significa para mí: currarme yo las cosas.

-En ese «yo me curro las cosas» entramos en un fenómeno muy actual: el cantautor que un día toca solo, otro con banda y otro en formato trío en función de las circunstancias económicas.

-Estamos todos igual. A mí, de todos modos, siempre me ha gustado hacer acústicos, más allá de lo económico. Desde el primer disco lo he hecho. Luego está la banda, que también me gusta mucho tocar con ellos. En ese disco especialmente, que es mucho más eléctrico. Sin embargo, yo tenía pensado hacer el segundo año de gira, que es este, en acústico para enseñar algo diferente. Al margen de eso es cierto que ocurre que a veces tienes que ir en acústico porque no puedes llevar oda la banda. Para mí no es muy dramático. Sé que hay artistas que sufren por ello, pero a mí me gustan ambas cosas.

-Usted nació en acústico. No debe ser un gran problema.

-[Risas] Claro, yo empecé con voz y guitarra, no es algo que, de repente, digas: «Y ahora qué voy a hacer, después de estar todos estos años tocando con una banda».

-Grabó el videoclip de « La, la, la» en Oleiros, en la que fue residencia de la familia Tenreiro. ¿Cómo fue aquello?

-Sí, era una casa preciosa. Luego fuimos a la playa. Eso fue cosa de Pedro Corredoira, el director del video. Aquella casa me fascinó, igual que el norte de Galicia que me encantó. Me hacía mucha ilusión grabar allí. Todo era perfecto. Lo único malo fue meterme en el agua, que estaba helada.

-¿Quien fue su referente cuando empezó a tocar?

- Un montón, pero tenía un poco de obsesión con Hope Sandoval, del grupo Mazzy Star.

-¿¿¿Cómo??? ¿¿¿De niña escuchaba a Hope Sandoval???

-No, es que yo empecé a tocar unos años antes de sacar el disco, con 19 o 20 años. Aprendí a tocarla en el escenario, prácticamente. Ojalá lo hubiera hecho antes [risas]. Tocaba unos acordes malamente. Aprendí a tocar sobre la marcha. De hecho, en principio, tocaba un amigo las canciones que componía y yo cantaba. Luego fui poco a poco.

-Pues dice su hoja promocional que es una persona tímida. ¿Plantarse en un escenario sola sin dominar un instrumento no es una prueba de valor muy grande?

-Sí, yo soy un poco un sinsentido, es algo que no entiendo ni yo. De todos modos, aún ahora lo paso mal cuando salgo a dar a un concierto. No me subo tranquila y relajada, siempre lo paso mal. Cuando decidí subirme al escenario seguía a Cat Power, a Hope Sandoval... había chicas que salían y me animaban a hacerlo a mí: «Si ellas pueden, yo también puedo».

-¿Nunca se ha quedado paralizada en plan «¿Qué estoy haciendo aquí?»?

-Sí, pero eso me va a pasar siempre. Este fin de semana, también. Por suerte, tengo un público muy bueno, lo entienden y se ríen conmigo. Cuando estás en el escenario, si el público es cercano todo empieza a fluir y a ser de otra forma. Otras veces el público es más frío, yo soy tímida y lo paso mal.

-¿Se tiene que establecer un flujo entre ambos?

-Sí, yo le pido al público que sea lo que yo no soy capaz de ser. Es decir, que se suelten, que se relajen y disfruten. Hay veces que se crea un silencio tremendo, que cuesta romperlo.

-¿Es entonces el público su media naranja vital?

-[Se lo piensa] Totalmente. Yo lo veo bastante así, eh. Nunca lo había pensado, pero ahora que me lo planteas de esa forma me doy cuenta. De hecho, nunca he salido muy contenta de un concierto ni lo he pasado bien si el público no ha dado su parte.

-El ying y el yang. Pues ahí tiene un buen argumento para una canción.

-Pues sí, me has dado una idea. Muchas gracias. Lo tendré en cuenta. Esto es un poco de amor. Cuando tocas música se produce algo recíproco. Tus sentimientos los vuelcas en otra gente y quieres sentir algo.

A CORUÑA. Le Club. Viernes 29. 22 horas

VIGO. Radar Estudios. Sábado 30. 22 horas. 12 euros anticipada y 15 euros en taquilla