Narrador, documentalista y personaje clave en la cultura asturiana de su tiempo y en la nueva cinematografía española, Ramón Lluís Bande (Gijón, 1972) presenta en la sala Numax de Santiago su última película, con la que cierra un díptico sobre los «fugaus» antifranquistas, e imparte un taller sobre el proceso de creación de un filme
01 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Utiliza con atinados registros todos los canales que están a su alcance para difundir su compromiso con su tierra, sus paisajes, su gente, su historia y su cultura. Videoclips con Manta Ray, discos con Nacho Vegas, relatos de ficción, largometrajes sobre la memoria histórica o, como en su última película, un trabajo de documentalista le sirven a Ramón Lluís Bande para ese fin último de crear el particular álbum de fotos de la familia asturiana.
-En «El nome de los árboles» evita la narración y deja que el guion fluya a partir de los testimonios de sus protagonistas. ¿Por qué?
-Porque yo la considero una colección de encuentros. La película me gusta verla como un coro, como los de las tragedias griegas, que describe el exterminio planificado de la resistencia republicana en los montes asturianos.
-En Galicia acaba de estrenarse una obra de teatro sobre el mítico Foucellas. Usted presenta dos películas sobre los «fugaus» republicanos. ¿Advierte un mayor interés por reivindicar la memoria de los maquis?
-La falta de conocimiento y de reconocimiento de los últimos republicanos que murieron asesinados por la defensa de la legalidad representa una anomalía democrática del Estado español y cuestiona la legitimidad del consenso del 78. Así que yo creo que siempre es momento para reivindicar esto. Y reivindicarlo desde la perspectiva del presente, no como una historia ya superada.
-¿Hasta que punto la memoria configura el presente?
-Siempre tengo un poco de reparo cuando se habla de memoria histórica porque parece que lo que se quiere es coger una parte de la historia, aislarla y que no sea proactiva en el presente. Mis películas van en dirección contraria. No hay un punto final sino un presente continuo. La memoria debería formar parte hoy de la configuración del presente político.
-¿Advierte entre su generación ese compromiso con la memoria?
-No, prácticamente no existe. Solo hay que ver como aún hoy se explica la Guerra Civil en los colegios. Hay una amnesia generalizada pero es una amnesia cultivada.
-Utiliza al tiempo narrativa, poesía, cine, música... ¿Es un concepto renacentista o posmoderno?
-No lo sé. Yo siento la necesidad de contar historias y de darle visibilidad a algunos temas y utilizo para ello el medio que tengo a mi alcance. Lo importante es ser fiel a cada forma y respetar absolutamente cada lenguaje con el que trabajas. Pero en el fondo no hay demasiadas diferencias.
-¿Hay características propias comunes que aparecen en todos esos lenguajes?
-Sí, y creo que están claras. La cuestión identitaria está siempre presente. Mis primeros pasos fueron en la literatura en clave de autoficción para intentar reflexionar sobre mi propia identidad, ¿quién soy?. Y cuando di el salto al cine me di cuenta de que el foco cambiaba porque la preguntaba pasaba a ser colectiva, ¿quién soy respecto a lo que somos colectivamente los asturianos? El cineasta chileno Patricio Guzmán dijo que «un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotos». Y ahí es donde yo encuentro sentido a mis películas. Mi cine intenta ser ese álbum de fotos colectivo de los asturianos.
-Habla de «espacios naturales heridos por la historia«, ¿a qué se refiere?
-Son lugares, montes, cabañas, bosques..., donde asesinaron a guerrilleros y que hoy son espacios abandonados que no significan nada para nadie. Yo entendí que el cine tiene el poder de reconvertir esos espacios del olvido en espacios de memoria.
Proyección: El nome de los árboles. Santiago. Cine Numax. Viernes 1. 19.20 horas
Taller: Encontrar la película / La película encontrada. Santiago. Cine Numax. Sábado 2. 11.30 horas