¿Qué sucederá cuando se acabe el maquillaje de las obras del AVE?

La Voz

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Ourense cierra un año más como la provincia gallega en la que se licitó un mayor volumen de obra pública. Un año más esa estadística queda maquillada y distorsionada hasta la exageración por una actuación como la línea de alta velocidad. El tirón de la conexión Lubián-Ourense, que en el 2014 supuso una inversión del Estado de 326,8 millones de euros, se convierte en un balón de oxígeno que, como reconocen tanto la patronal como los propios ayuntamientos por donde pasan las obras, no se ha convertido en el elemento dinamizador que se esperaba. En el caso de las constructoras la explicación es bien sencilla: el tejido empresarial ourensano se queda, en su mayoría, fuera de cualquier opción para hacerse con contratos de esas características. Por eso, desde la Asociación de Constructores de Ourense reclaman sin cesar que los ayuntamientos se pongan las pilas. Y eso, a la vista está, no sucede. El de la capital apenas licitó actuaciones por importe de medio millón de euros. En la provincia, muchos se quedaron de nuevo con el contador a cero. Al margen de la línea ferroviaria cuesta encontrar una obra de envergadura en la provincia. En el ránking facilitado por la Federación Gallega de Construcción apenas se hacen un hueco actuaciones como el abastecimiento de agua de Ourense (6,5 millones de euros) y el esperado centro de salud del barrio de O Couto (3,8).