El Ourense de Marco Polo y Arturo Baltar

FIRMAS

MIGUEL VILLAR

15 ene 2015 . Actualizado a las 04:00 h.

Demasiados siglos separan al mercader Marco Polo del escultor Arturo Baltar. Y muchos kilómetros de distancia. Sin embargo, desde ayer permanecen unidos gracias a una actividad en la que participarán más de trescientos alumnos de la capital. En el museo del artista ourensano arrancó Unha viaxe no tempo. Escolares de Primaria del colegio José García de Mende fueron los encargados de abrir el programa, que está dirigido por Sabela Gago. La visita se inició ante las imágenes de Arturo Baltar. Los escolares conocieron su obra. Tanto el belén, de alrededor de seis metros de largo, como cada uno de los trabajos de las vitrinas, que guardan figuras de barro cocidas que reflejan escenas tradicionales y rincones reconocibles para el público ourensano. «Yo también tengo un belén en casa», espetó uno de los pequeños. La actividad se desplazó seguidamente a la planta alta del edificio, en donde se desarrolló la parte práctica. Allí los pequeños descubrieron los secretos de El libro de las maravillas de Marco Polo, en el que reflejó sus apasionantes viajes a China. «¿Sabedes que é o libro das marabillas?», preguntó Gago. «¡Unha marabilla de libro!», exclamó uno de los escolares absorto ante un ejemplar para niños que portaba la educadora y que sirvió de base para la actividad. Los niños dibujaron sobre un mapa la ruta de la seda de Marco Polo. Conocieron algo más de sus descubrimientos y de todo lo que se encontró a lo largo de sus viajes; además de la seda, la pólvora o la pasta. Acabado el mapa, los alumnos se imaginaron cómo sería el viaje de Polo de retablo en retablo de Arturo Baltar. Un viaje singular, pero seguramente menos peligroso que el que le llevó a Asia desde Venecia.

La Concejalía de Educación de Ourense está detrás de esta iniciativa, por eso los escolares recibieron ayer la visita de Ana Garrido, que les ayudó a comprender y a localizar países y ciudades en los mapas. «¿Sabedes onde está España?», preguntó. «¡En Ourense!», contestó ávido un pequeño, ante la risa de los adultos y la pasividad del resto de los escolares. La actividad tiene como finalidad acercar a los niños la obra de Arturo Baltar en uno de los rincones ourensanos en donde se respira más tradición, además de entretenerlos con los viajes del aventurero veneciano.