Cruz Roja instala en la Ferrería y en Ciencias da Comunicación una campaña contra la desinformación
02 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.«No tengo dinero», se excusa una pareja cuando son abordados por una voluntaria de Cruz Roja Juventud. «No, tranquilo, no pedimos dinero, solo queremos informaros sobre los riesgos de desconocer el VIH», les explica la joven. Vencida la reticencia inicial, medio centenar de jóvenes de entre 19 y 25 años por la mañana, y otros 25 por la tarde, se acercan al stand que la oenegé instaló primero en la facultad de la Ciencias da Comunicación, y más tarde en la plaza da Ferrería.
Allí se prestan a dejarse fotografiar en el photocall preparado para la ocasión. Un lazo rojo de cartón y un cartel en el que figura la profesión de cada uno intenta concienciarlos de que el arma más fuerte contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida es la información. Información vih se ha unido al grupo es el nombre de la campaña. Algunos, cuando se sienten resguardados, preguntan sobre el tema.
«Aún hay mucha desinformación», explica Diana Freire, la responsable del departamento. Sobre todo, en lo referente a las formas de contagio y, más concretamente, desde el colectivo hacen hincapié en los peligros y mitos del sexo oral. Freire habla abiertamente, con la seguridad de quien se sabe haciendo un beneficio público. Los jóvenes que se acercan por allí son mucho más comedidos.
«Creo que estas campañas hacen falta, porque la gente no está suficientemente informada sobre esto. Y son necesarias sobre todo en los colegios e institutos; para los adultos también pero en los institutos es donde está el revuelo todo», advierte Rocío Garrido, una ourensana que estudia en Pontevedra. Tiene 19 años, y admite que «no somos tan conscientes de que tenemos que protegernos. Cada vez la gente se va concienciando más pero, al ser una enfermedad que es supuestamente tan difícil de coger, piensan que nunca les va a tocar a ellos».
Con ella coincide Jesús Barreiro. Aunque le saca 6 años y apenas se cruzan por la calle frente al puesto de la Cruz Roja, también insiste en que «siempre hace falta más información. Con esto la gente se da cuenta de que le puede pasar a cualquiera. Hay gente que presta atención y hay otra que, hasta que no lo vive en sus propias carnes o en las de algún familiar, ni se fijan en ello».
Rocío Garrido, de 19 años, cree que las campañas deben centrarse en los jóvenes