El turismo termal ayuda a desestacionalizar el turismo pues esta oferta va más allá de los meses de verano. Yáñez explica que está integrado en el programa del Inserso, lo que supone un segmento importante de ocupación en la temporada baja.
-¿A cada municipio le interesa más promocionarse solo o en red?
-Es un debate que hemos tenido este año. Todos sumamos. Queremos crear una tradición termal. Si una persona decide visitar Lobios y queda contento de sus vacaciones termales le gustará alojarse en otro balneario. Tenemos que crear productos que nos diferencien. Nosotros podemos vender «un destino, dos países», por la cercanía con Portugal. Cada zona tiene su plus. La red nos beneficia para poner en valor el termalismo entre todos.
-¿Es el momento de atraer visitantes extranjeros o de que pese más el turismo nacional?
-El turismo nacional, ahora mismo, es el gran motor. Abastece de turistas a los balnearios. Tenemos que seguir cuidando al bañista nacional, pero sin dejar de lado al turista extranjero que valora la cultura termal.
-¿Valora los planes de Xunta y Diputación como el impulso que reclaman a las administraciones?
-Ya se empieza a notar esa apuesta por el termalismo. Nosotros contamos con la línea de ayudas termales de la Diputación, con la que vamos a arreglar las aceras de Riocaldo. Necesitamos mejorar las instalaciones exteriores, con la idea de que el termalismo pueda llegar a todos los bolsillos y con un turismo controlado, algo que beneficiará a la empresa privada. Con la Xunta estamos haciendo una ruta que une la capitalidad de Lobios con los baños de Riocaldo. Tenemos asignados un millón de euros en el plan termal para actuaciones en el 2016.