Meses de espera por una ayuda básica

La Voz

FIRMAS

Cuando una persona residente en Vigo afronta una situación extrema lo indicado es que solicite ayuda a los servicios sociales del Concello. Sin embargo, el tiempo medio de espera para una primera cita en el departamento de Benestar Social vigués, para hacer una valoración inicial de la situación del usuario por parte de una trabajadora social, alcanza los 43 días, lo que no impide que en algunos casos sea superior o incluso pueda alcanzar los dos meses.

En ese tiempo, la familia afectada observa con angustia como corre el tiempo hacia un anunciado corte de luz por impago de recibos o ante una aviso de desahucio por la imposibilidad de pagar el alquiler o la hipoteca.

Las trabajadoras sociales han constatado que desde la presentación de un escrito en el Concello para solicitar la risga (renta de inserción social de Galicia) hasta su remisión a la Xunta, que es quien concede la prestación, pueden transcurrir perfectamente siete meses. Deja claro la plantilla de Benestar Social en su escrito al Valedor do Pobo que «estas prestacións son dirixidas a persoas e familias en situación de risco ou de exclusión social para satisfacer necesidades básicas de subsistencia, polo que a demora na tramitación agrava aínda máis a situación de partida».

Y a partir de aquí los plazos son igualmente dilatados para personas que tienen muchas cosas menos tiempo para esperar la resolución de un expediente. Por ejemplo, el plazo medio de espera de una cita de seguimiento por parte de los técnicos de inclusión social para personas receptoras de la risga con proyectos de búsqueda de empleo y formación es de unos seis meses.

Dejan claro las trabajadoras sociales que se incumplen los plazos establecidos en la normativa gallega, que establece que «o Concello deberá informar nun prazo dun mes e remitilos ao correspondente órgano da Administración autonómica». En caso de que no ocurra así, el solicitante podrá presentar una reclamación ante la Xunta «sen prexuízo das responsabilidades en que se incorra pola demora».

Pese a esta disposición, estas demandas no se producen habitualmente ya que los demandantes tienen necesidades urgentes que resolver y no se plantean unos recursos que tardarán mucho tiempo en fallarse.