De la carrilana a la meca del bobsleigh

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

El buenense Martín Souto viaja a Innsbruck (Austria) para iniciarse en este deporte

31 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Martín Souto prepara hoy las maletas para iniciar una trepidante aventura en el hasta ahora desconocido para él mundo de los deportes de invierno. El joven buenense, de solo 15 años, comenzará el lunes en Innsbruck (Austria) un curso de una semana en el que obtendrá la licencia para competir en bobsleigh, una modalidad muy popular en los países más fríos pero prácticamente desconocida en estas latitudes. No en vano, será el español más joven en iniciarse en este deporte, y el primer gallego en categoría masculina tras la irrupción en esta disciplina de la arcadense Bárbara Iglesias hace dos años.

Pese a su juventud, Martín lleva media vida dedicándose a los deportes de inercia. La pasión de su padre por las competiciones de carrilanas prendió en él. Y con solo 8 años, se inició en pruebas de gravity bike, una especialidad en la que los participantes descienden en bicicletas adaptadas por carreteras con grandes pendientes sin dar pedales.

Precisamente, en una de estas competiciones fue cuando Martín le llegó la propuesta formal de probar el bobsleigh. Coincidiendo con la Copa FDI -las siglas hacen referencia a la Federación de Deportes de Inercia- de Valdoviño, este verano se celebró el primer Campeonato de España de Empuje de bobsleigh, en el que los participantes , por parejas, debían desplazar el trineo 100 metros cuesta arriba lo más rápido posible. Y Martín, acompañado de otro joven asturiano ya familiarizado con este deporte, se llevó la victoria.

Tras su actuación, el actual impulsor del bobsleigh en España, Javier Pintado Piquero, le propuso a él y sus padres probar en este deporte. Antes lo había hecho con Bárbara, que hoy ya se ha asentado en este deporte y opta a clasificarse para los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno. Y ese es el itinerario que le ha propuesto también a Martín comenzando por dos pruebas del Campeonato de Europa en Lillehammer y Saint Moritz este mismo invierno tras sacarse la licencia de piloto. «Primero bajaré en un monobob -trineo individual- y después con un copiloto», explica el joven.

Sueños olímpicos

Ahora, sin ser aún muy consciente de lo que vivirá en los próximos meses, Martín ya empieza a soñar con la gloria deportiva. Y sus metas no son pequeñas. «Me imagino muchas cosas... Me gustaría ser algún día campeón olímpico», dice. Y eso que, todavía, no tiene claro por qué modalidad -a dos, a cuatro o incluso variantes como el skeleton- se decantará. «No sé cuál me gustará más, todavía no los he probado», admite. Eso sí, afirma que ya tiene un modelo a seguir, Ander Mirambell. «Lo conocí en una carrera de inercia en Asturias y me gustaría conseguir lo mismo que él, que fue el que empezó en esto y ahora va siempre a los Juegos Olímpicos», apunta.