E l urbanismo de Sanxenxo experimentó en tiempos recientes un auge sin precedentes en toda la comarca. A principios de este siglo y tras la aprobación en el 2003 del PXOM impulsado por el gobierno del popular Telmo Martín, en Sanxenxo se llegaron a dar más licencias que en la capital de la provincia. Era un festival de obras, grúas que surcaban los cielos y cientos de operarios y peones trabajando, un escenario que favoreció la proliferación de empresas inmobiliarias, constructoras y otras de complementos del sector. Sanxenxo estaba de moda también en el ámbito turístico y esta conjunción, junto con una economía buena en términos generales en España favoreció la burbuja que finalmente acabó explotando con la crisis del 2007.
En los años de bonanza, como el 2001, la construcción de 59 edificios nuevos supuso para las arcas municipales de Sanxenxo más de 400.000 euros en un solo ejercicio. Al año siguiente de la aprobación del planeamiento, el Concello sanxenxino ingresaba ya más de 1,3 millones de euros por licencias y proyectos urbanísticos. La cifra se situó en más de dos millones en el 2005 y en 2,5 en el 2006, alcanzando su pico en el 2007 con más de tres millones de euros. Era, en proporción a su población, el Ayuntamiento más próspero en términos económicos de la comarca y quizás de la provincia.
La crisis se lo llevó todo por delante. Ahora apenas se ven obreros trabajando en las calles de Sanxenxo, Portonovo o A Revolta. Los esqueletos de algunos edificios a medio acabar, grúas que llevan años abandonadas y antiguas sedes de constructoras con el candado echado reflejan la dureza del impacto de la crisis en el sector urbanístico. En el 2012 las arcas del Concello registraron incluso números rojos en el concepto de ingresos por obras, porque hubo que devolver fianzas de casi 300.000 euros por obras a las que renunciaron sus promotores. En lo que va de año se ha recuperado un poco y las cuentas municipales recaban algo más de 100.000 euros.
Pero el impacto de la situación del sector también tuvo unas consecuencias que van más allá de las claves económicas y laboral. La tensión dentro del PP local en los últimos dos mandatos y la judicialización de la vida municipal se agravaron. De hecho fueron las denuncias de dos particulares las que provocaron la apertura de la investigación urbanística dirigida desde el Juzgado de Cambados.
La instrucción comenzada el año pasado señaló con el dedo a los máximos responsables del Concello y a gran parte de los técnicos de la Xerencia de Urbanismo, de este y del anterior mandato, como imputados por presuntos delitos. Ese organismo ya no existe desde mayo, pero su existencia fue muy criticada por la oposición durante años por diversos motivos.
Ahora la investigación llevada a cabo por el Juzgado echa una sombra de sospecha sobre el Ayuntamiento, una duda que podría despejarse cuando remate la instrucción y se conozca entonces si se mantienen las imputaciones actuales y si el caso es lo suficientemente sólido para llegar a la vista oral.