Basel no invita al pesimismo

Gracia Novás REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

DENIS BALIBOUSE

Una de las ferias de arte más importantes del mundo, celebrada en Suiza, deja constancia del boom que vive el gran mercado internacional

22 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Si Kassel no invita a la lógica, como dice el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas, no debe esperarse menos de Basel. Si la documenta alemana era un bullicio sorprendente, que excitaba la inteligencia y la imaginación, una gran muestra de arte contemporáneo, la feria suiza viaja por los mismos raíles, pero con la caja registradora a la puerta. Este no es un detalle baladí, de tal forma que el boato del dólar amenaza con fagocitar el encanto de los verdaderos protagonistas, los artistas. ¿Quién le iba a decir a Ernst Beyeler, su fundador, cuando empezó en 1970, que el negocio pensado por un bravo amante del arte abriría franquicias en Miami o Hong Kong? Y es que Basilea no solo convoca a galeristas, diletantes, compradores, mecenas, intermediarios, apoderados, coleccionistas, expertos, amantes del arte, marchantes y creadores de todo el mundo sino que, cada vez más, atrae a una riada de nuevos ricos que, con su Porsche, su distintivo de visitante VIP y sus zapatos de Gucci, alborotan con su vistoso atuendo los alrededores del certamen alardeando de los tratos millonarios que acaban de cerrar. La presencia de los codiciados clientes rusos y asiáticos cotiza al alza en los últimos años, y esto trae a su vez un automático aumento de galerías llegadas del continente asiático.

Más allá de las alharacas y el derroche de lujo, en cualquier caso, Art Basel es un escaparate sin parangón, una pasarela clave para las últimas creaciones en el inquieto y peculiar orbe del arte contemporáneo. Pero sobre todo su valor reside en que mueve a numeroso público, tanto a los profesionales y especialistas como a los simples curiosos. Es toda esta fauna la que hace que su edición 45.ª -una semana de festejo del arte que termina hoy- presente una férrea salud económica y que, según la organización, haya expuesto obras por un importe que ronda los 3.000 millones de euros (casi un incremento del 130 % sobre el 2011).

La crisis financiera ha logrado tumbar casi todo, ha afectado gravemente prácticamente todas las actividades empresariales, pero el gran mercado internacional del arte resiste. Es más, vive un auténtico bum no solo en las casas de subastas sino también en Basel: 4.000 artistas, 285 galerías de arte provenientes de 34 países -el metro cuadrado supera los 500 euros-, cerca de 90.000 visitantes previstos, obras de casi 2.000 artistas -del siglo XX al XXI, de Georg Baselitz a Picasso, Paul Klee o Jeff Koons- y un volumen de negocio que excede en mucho los mil millones de euros.

Crisis en Basilea, ¿quién dijo crisis? El show debe continuar.