Tres generaciones de la familia han trabajado en la pastelería Fina
15 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Una de las sensaciones más características cuando se pasea por la avenida del Malecón de Ribeira es percibir el dulce olor procedente del local donde se encuentra la pastelería Fina. El negocio lo regentan a día de hoy Juan Muíños, hijo de los fundadores, y su mujer, Teresa Paz. A pesar de que su punto de venta principal sigue siendo la confitería del Malecón, cuentan también con una tienda dedicada exclusivamente a los bombones, llamada El Rincón del Chocolate.
Tomás Muíños, fundador de la pastelería junto con su esposa Josefa Casáis, procedía de una familia cuya vocación por la panadería se remontaba a varias generaciones. Su abuelo, Pedro Lourido, se había trasladado desde Covelo, en Pontevedra, hasta Ribeira al saber que podía ser un buen negocio abrir una tahona en Santa Uxía porque escaseaban. De esta forma, Pedro Lourido puso en marcha una exitosa panadería, conocida popularmente como Sinda, que se cerró hace unos años.
Introduciendo innovaciones
Así, Tomás Muíños decidió seguir con la tradición familiar y en 1945 abrió una panadería con su esposa, Josefa Casáis, a la que se conocía cariñosamente como Fina, de ahí el nombre del negocio. Muíños avanzó un poco más que su abuelo, dando el salto a la elaboración de roscones, que vendía en las fiestas.
Poco a poco la panadería fue quedando relegada a un segundo plano y la confitería se fue convirtiendo en protagonista. En 1962, la empresa obtuvo licencia para abrir una pastelería. En un primer momento, en un reducido quiosco cercano al Ayuntamiento, pero pocos años después se trasladó a una pequeña casa en el Malecón.
La pastelería-heladería, como se conoce a día de hoy, se inauguró en 1979. Con el hijo de Tomás, Juan Muíños, ya plenamente involucrado en el establecimiento y especializado en la fabricación de helados artesanales. Además de los tradicionales pasteles, decidieron aprender el proceso de elaboración del chocolate. Otro de sus productos estrella es el turrón casero.
En la actualidad, en el negocio ya trabaja una tercera generación de la familia. La hija del actual propietario, Diana Muíños, está totalmente involucrada en la empresa familiar.