Corchos de botella difunden la singularidad de Combarro

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

FIRMAS

MARCOS GAGO

Un vecino de Poio ejecuta maquetas de hórreos e iglesias empleando los tapones como material arquitectónico

17 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Un humilde corcho de botella, un elemento que pasa desapercibido para la mayoría, es la materia prima que José Manuel Magdalena, albañil de profesión, utiliza para crear obras de arte, reproduciendo los hórreos e iglesias de Combarro. Lleva veinte años ejecutando verdaderas maravillas empleando solo corcho, pegamento y altas dosis de paciencia. El resultado de esta afición se puede observar en la Sala Nauta de Sanxenxo hasta el 1 de junio.

Este artista justifica el uso del corcho para sus reproducciones. «As exposicións de maqueta que vin sempre eran en pedra e madeira e eu pensei que por que non probar noutra técnica, decidín facer unha cousa diferente, e elixín o corcho». Y así, las iglesias de Combarro se transformaron en pequeñas piezas reproducidas con la máxima precisión. Magdalena confiesa que para los hórreos utiliza más la imaginación. Estos piornos no reproducen hórreos identificables en la villa turística, sino que son la suma de varios manteniendo la fidelidad al espíritu tradicional de estas construcciones.

Horas de trabajo

Magdalena destina una media de ocho horas para la ejecución de una de las piezas pequeñas, mientras que las más grandes le pueden llevar casi el triple. Todo depende de la dificultad del modelo elegido. Además del edificio, realiza cuadros con el corcho como material fundamental y de los que también hay varios ejemplares en la exposición.

En los bares, restaurantes y cafeterías de Combarro, José Manuel Magdalena es famoso. Y es que es en estos establecimientos hosteleros donde recaba el grueso de los tapones que después convertirá en obras de arte. «Moitos dos corchos mos dan nos bares, hai quen sempre mos garda cando abre unha botella e cada quince días paso a recollelos», precisa este artista. Solo tiene que comprar las planchas y también los más pequeños, que no son del tamaño de los tapones de las botellas habituales.

En los últimos meses, Magdalena se ha marcado como reto reproducir algunos de los piornos más famosos de Galicia. Uno ya lo muestra en la exhibición de Nauta. Se trata del hórreo del monasterio de Poio, el más grande de la comarca. Para este año confía en poder hacer otros dos todavía más emblemáticos. Serán maquetas de los de Lira y Carnota.

Otra de las cuestiones que refleja la destreza de este artista es que no utiliza planos facilitados en ninguna institución. Por el contrario, emplea sus conocimientos como albañil para ejecutar él mismo los modelos que necesita para transformar una masa amorfa de corchos en una pieza de exhibición al público.