Premio a la matriarca de los Roca

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso O GROVE / LA VOZ

FIRMAS

Mónica Irago

Montserrat Fontanet, madre de los tres dueños de El Celler de Can Roca, ha recibido el premio de gastronomía de O Grove

24 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Montserrat Fontanet nació antes de la guerra. Y a los trece años comenzó a trabajar en hostelería. Hoy sigue al mando de los fogones en el Can Roca, un restaurante de cocina tradicional catalana que, como ella misma dice, «no tiene nada que ver con El Celler de Can Roca ¿eh?». Ese lo dirigen sus tres hijos y está considerado el mejor restaurante del mundo. El de ella es un establecimiento tradicional, pero que cada día da de comer a los cerca de cincuenta trabajadores que hacen posible El Celler.

Esta es la tercera vez que esta catalana visita Galicia. Reconoce no saber demasiado sobre la gastronomía de la comunidad. Solo «que aquí se come muy bien. Las tres veces que he venido he comido maravillosamente», asegura. Hoy le toca visitar O Grove, el municipio que ha decidido concederle el premio de gastronomía Lola Torres por toda una vida dedicada a la cocina. Y es que lleva la friolera de 47 años detrás de los fogones. «Estoy encantada con el premio, muy contenta, muy agradecida», sostiene.

La cocina de Can Roca sigue abierta. Allí se han criado los tres hermanos Roca. Allí sigue ella, a diario. Preparando primero la comida para los trabajadores del El Celler y abriendo después su comedor para los clientes. Está muy orgullosa de los logros de sus tres hijos y enseguida aclara que eso no es cosa suya. «Nosotros solo hemos sabido trabajar. Lo que han logrado, lo han hecho ellos solos, no hemos sido nosotros», explica. Con una sincera modestia no duda en aclarar: «Yo no sé si El Celler es el mejor o no. Dicen que es el mejor. Hasta el próximo día 28 que veremos adónde los lleva».

La pasión por la cocina le llegó pronto a Joan Roca. «Joan a los doce años ya me dijo que quería ser cocinero. Le mandé hacer una chaquetilla y nos ayudaba a servir a la hora de la comida», relata. Un poco más le costó a Josep, que la acompaña en este viaje a Galicia. «Le costó más decidirse. Y al pequeño todavía más, pero es que faltaba uno para el postre», argumenta. Todos se criaron entre los fogones del Can Roca. «El restaurante de Can Roca es una gran familia. Lo de los chicos ya es otra cosa. Nada que ver», asegura. Y deja claro que ella nunca les dijo a qué debían dedicarse. Aunque está orgullosa. Mucho. «Lo que se siente es un gran orgullo», sostiene.

Las cosas han cambiado mucho desde que Montserrat llegó a la cocina. Recuerda la época de la posguerra y la compara con la actual. «Ahora decimos que hay crisis, pero antes con una bicicleta estropeada ya estábamos contentos», explica. Pero se apresura a destacar que también hay muchos que, ahora, «lo están pasando muy mal».

Montserrat cocina a escasos metros del mejor restaurante del mundo. La suya es una cocina «tradicional catalana, que es la cocina que yo sé hacer». No como la de sus hijos. «Ellos hacen algo que no sé explicar porque cuando bajo a la cocina y veo tanta gente... He comido alguna vez y entiendo que haga falta tanto personal», aclara. A todos les da ella de comer a diario. Y lo hace con menos manos, pero con la misma pasión.

«El restaurante de Can Roca es una gran familia. Lo de los chicos es otra cosa»