El hecho de que una persona sea formalmente acusada de un crimen no necesariamente significa que esté esclarecido
30 mar 2014 . Actualizado a las 08:00 h.Existen casos de la crónica negra pontevedresa que se sitúan en una suerte de limbo. Mientras que la policía entiende que están esclarecidos, la Justicia considera que aún permanecen sin resolver. Y todo porque la persona -o personas- que se sentó en el banquillo acaba exonerada.
El problema que se plantea es que es muy complicado que estos delitos se vuelvan a reabrir. «Son meras cuestiones de apreciación. Al final, todo se reduce a un tema de convencimiento», señalaba José Freire, secretario autonómico del Sindicato Unificado de Policía, en el 2002 tras el juicio por la muerte de Jesús Enrique Fernández Romero.
En aquella ocasión, la compañera sentimental de este, Rosario Beatriz Montes Castro, fue considerada inductora de su homicidio, que habría sido ejecutado por otras personas que no fueron identificadas. Por unanimidad, un jurado popular declaró no culpables a las otras tres personas encausadas.
Una situación similar se vivió en la misma sala pero con doce años de diferencia. Hace escasos días, el jurado del crimen del Umia exoneró a tres de los cuatro procesados y solo consideró culpable de asesinato a Adrián Ferro, quien durante la vista oral confesó haber presenciado el asesinato de Enrique Monteagudo, si bien negó haber participado en él.
Mientras se espera a la sentencia de esta causa, este desenlace comparte con el del juicio de O Porriño el hecho de que el veredicto de un jurado ha dejado en el aire la incógnita de saber quiénes participaron en las muertes.
En los últimos años, la Audiencia de Pontevedra ha asistido a varios veredictos que trastocaron completamente la tesis policial. Uno de los casos más notorios fue el que se vivió con la vista oral por el crimen de Isabel Ferreira Vieira, La Cubana, asesinada en su casa al pie del casco histórico de Pontevedra en octubre de 1997. De nada sirvió que durante el juicio un sobrino del procesado y un preso que compartió celda con este declarasen en contra de Miguel Ogando García, quien días antes del homicidio de La Cubana había abandonado la prisión donde penaba la muerte de un panadero en Cotobade.
El tribunal desestimó estos testimonios y Ogando García fue declarado «no culpable». El hijo de Ferreira Vieira, quien llegó a estar bajo la lupa de la Policía Nacional en los primeros compases de la investigación, quizás falleció sin saber quién mató a su madre.
Otra decisión controvertida se produjo el pasado 21 de marzo cuando, también por unanimidad, un jurado señaló a Zhang Hai Jie como una de las dos personas que acabaron con la vida de Guang Qu en un piso de la calle Amado Carballo en abril del 2009. Fue un doble crimen el que se escenificó en aquella vivienda, pero siete de los nueve miembros del tribunal popular consideraron que este ciudadano chino no había tenido nada que ver con la segunda de las muertes. La policía mantiene la tesis de que tuvieron que haber participado, al menos, dos personas, mientras los forenses concluyeron que, en el caso concreto de Kun Yon, «no hay indicios que avalen la tesis de dos autores».
Más extraño es que el magistrado que preside un juicio con jurado opte, tras exponerse las pruebas y escuchar a testigos y peritos, por disolver el jurado y exonerar al individuo que ocupa el espacio reservado para los acusados. De hecho, desde que se aprobó la Ley del Jurado en 1995, es una circunstancia que solo se ha producido en una ocasión en Pontevedra. Fue con ocasión del juicio contra Serafín Pardiñas Pérez por el incendio forestal que en agosto del 2006 le costó la vida a dos mujeres en Cotobade. Posteriormente, el TSXG avaló la decisión de la magistrada Cristina Navares.
Otras muchas veces la absolución no parte de un jurado popular, sino que es un tribunal profesional el que absuelve. Así ocurrió en octubre del 2012 cuando la Audiencia Nacional absolvió a los tres acusados de la desaparición y secuestro en julio del 2004 del vilagarciano Fernando Caldas, un suceso que tuvo como trasfondo el mundo de la droga. Uno de los imputados, Jorge Durán Piñeiro, volverá esta semana a sentarse ante un juez.