La Fundación Risco expone una colección de colajes
24 feb 2014 . Actualizado a las 06:00 h.«Ese monstruo, la belleza no es eterno?» Constructivismo ruso.
Xosé Vilamoure, Rosendo Cid, Pablo Orza, Misha Bies Golas y Eva Casado clausuran una colectiva con el colaje como protagonista en la Fundación Risco de Allariz y coordinada por el artista Antonio Soria.
El colaje consiste en ensamblar elementos dispares en un todo unificado, integrando distintos materiales: papel, tela, cuerda, piel, texto de corte fotomontajístico y gráfico. Heredero del cubismo de Braque y Picasso en sus papiers collés al incorporar a sus obras recortes de papel pintado. Greenberg en su ensayo sobre el colaje subraya la búsqueda de la profundidad a través de los campos de color y la separación de los planos por la descomposición geométrica de las formas, de la fragmentación en volúmenes saturados de color para generar relaciones espaciales.
Vilamoure refuerza los elementos pictóricos con la máxima expresión en una saturación entre planos y figuración fusionando pintura y colaje, generando una nueva realidad bajo una imagen integrada y sugestiva, llegando a lo esencial de la ilusión figurativa, que se corresponde con una lectura narrativa uniendo los fragmentos parciales y retazos de naturalezas muertas en las que el artista incorpora esa realidad sin lo imitativo de la pintura, en la composición mediante cargados empastes y otros elementos constitutivos manufacturados. Apropiaciones para seres mixtos irónicos y esperpentizados, con la utilización del trompe-l?oeil desplazando la representación al plano de la presentación de lo real distorsionado.
Rosendo Cid domina el colaje como renovación en sus reinterpretaciones de temas clásicos (Leda) generando nuevas tensiones. Para Simón Marchán, el colaje toma el lugar ocupado por la abstracción. Rosendo introduce en sus imágenes la idea del montaje literario expresado por W. Benjamin. Constituye la expresión de una sociedad globalizada, en su desorientación espacial y temporal, la introducción de la cultura de masas y destrucción del realismo plástico en una obra consciente. Una revisión a través del humor, del constructivismo ruso, del Pop Art, Magritte y Duchamp, El Lissitzky y Moholy-Nagy que va desde una frialdad conceptual compositiva al juego de ilusiones plásticas con un acabado excelente. Pablo Orza en su taichí vibracional integra elementos que van del micro al macrocosmos centralizado por la energía que fluye en una síntesis de evolución y movimiento, física, química y matemáticas, arte y religión, ciencia y espacio a través de un esquema compositivo que se reproduce sistemáticamente a través de los taos de taichí.
Misha Bies Golas, singular y patafisíco remite al Constructivismo, Malevich y Kandinsky en su Políptico de patróns a modo de tapiz, de colaje abstracto, despersonalizado y ajeno como el plano de un metro, tipografía y geometrización para sintetizar en una serie de líneas y puntos los elementos propios de la abstracción, diferenciando puntos dinámicos con un halo que marca la dirección de su movimiento y puntos estáticos desprovistos de halo con un protagonismo del elemento estructural.
Los colajes de Eva Casado, mantienen un carácter femenino reivindicativo, en las imágenes de mujeres fragmentadas. Presencias enmudecidas minorizadas por una mirada masculina, controladora y procaz. Una reivindicación del sexo femenino en féminas insectívoras y voraces, arácnidas ansiosas por deglutir los cuerpos fragmentados en una digestión externa de una fuerza fascinante con rescoldo expresionista que se mezcla con un erotismo doliente como respuesta de ser silenciado en un interior doméstico, castrante e impuesto que no le permite liberarse. La tortura anónima de Magritte y la imagen fascinante de Man Ray construida mediante campos de color que configura y delimita las formas a través de armonías abstractas.
Antonio Soria coordina la exposición colectiva en Allariz
La muestra reúne a Xosé Vilamoure, Rosendo Cid, Misha Bies Golas y Eva Casado