Diez minutos para triunfar en Hawái

Iván Raña pule en Mallorca su postura en la bici para acercarse a la victoria en el Mundial del Ironman


redacción / La Voz

En su primera participación en una de las pruebas más prestigiosas del triatlón, el Ironman de Hawái, en la reina de la larga distancia, Iván Raña (Ordes, 1979) alcanzó una meritoria sexta plaza. Entró exhausto después de completar una auténtica exhibición en el maratón final a pie, poco más de 42 kilómetros en los que disfrazó las que habían sido sus carencias en los 180 sobre la bicicleta. Allí tuvo que ceder el paso ante el ritmo machacón de los grandes rodadores. Raña está convencido de que si lima esas diferencias encima del manillar podrá pelear por el triunfo en el Campeonato del Mundo que se disputa a finales de año en la isla de Kona.

Por este motivo, este invierno ha comenzado a trabajar de forma específica el segmento en el que pasan alrededor de cuatro horas y media durante las competiciones. Ha hecho -cuando el tiempo se lo ha permitido- sesiones de entrenamiento interminables en la carretera. Y también ha visitado hace pocos días Palma de Mallorca, donde, con el equipo de la firma de bicicletas que lo patrocina, trata de mejorar la posición que lleva sobre las dos ruedas. Si consigue afinar todos los detalles, cree que podrá arañar entre seis y diez minutos al crono. Los suficientes para estar en los primeros peldaños del podio. «Cuando haces este tipo de exámenes biomecánicos, lo que tratas es de lograr una postura que te permita maximizar la fuerza en cada pedalada, pero que sea lo suficientemente cómoda como para que seas capaz de sostenerla a lo largo de un esfuerzo tan prolongado», explica el triatleta gallego.

Cambios de medio centímetro

Cualquier mínimo gesto puede hacer la diferencia. «Me han subido -comenta Raña- medio centímetro el sillín y me lo han adelantado un poco. El objetivo -continúa- es que haga la pedalada más directa, como si fuera un pistón dentro de un cilindro, para que no se desaproveche energía y que no castigue demasiado las musculatura que luego tendré que utilizar corriendo».

Estas sesiones de perfeccionamiento requieren de una precisión quirúrgica. Lo que se ajusta por un lado puede perjudicar el rendimiento en otra fase del Ironman. Llegar al punto óptimo no es una labor de un día, ni de dos. Iván Raña hará más minutos delante de las máquinas en el mes de abril. «No está claro si serán en Mallorca o en Colorado, pero confío en complementarlas con horas de velódromo, donde se puede comprobar si la teoría funciona en la práctica», destaca el campeón del mundo sobre distancia olímpica en el 2002.

De momento, hoy se marcha a Lanzarote para proseguir sus entrenamientos. Se acerca su debut este año. Será en el medio Ironman de Monterrey (México) que se celebrará el 16 de marzo. «He visto las previsiones meteorológicas para Galicia -afirma- y no son demasiado buenas y no me puedo permitir perder más días de calidad, así que decidí marcharme a Canarias para poder llegar lo mejor posible al estreno de la temporada».

Lo del mes que viene será una toma de contacto. Pese a ello, Raña advierte: «Me encuentro en buenas condiciones. Sobre todo, corriendo. Puede que uno de mis mejores años de siempre. Así que voy con apetito».

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