Vitrasa tiene una plantilla fija que no va a modificarse y una flota de 116 autobuses. Ambas variables seguirán inmutables tras la aplicación de los cambios que la concesionaria y el gobierno municipal han diseñado en los últimos meses. Por tanto, ni más plantilla ni incremento de vehículos, con lo que las mejoras que se produzcan deberán venir de un mejor aprovechamiento de los recursos existentes.
Con este planteamiento, todos los cambios que anunció Caballero el pasado viernes tendrán de alguna manera una contrapartida de ajustes, aunque de eso el alcalde no dijo nada. Vitrasa, por su parte, no ha facilitado información alguna sobre las novedades. De hecho, su director general asistió a la rueda de prensa pero no abrió la boca ni respondió preguntas.
Esta opacidad de la concesionaria la mantuvo también con su plantilla hasta el mismo viernes. Ese mismo día, a las 9 de la mañana, convocó al comité de empresa para explicarle los cambios. Fue una información similar a la que se trasladó a los medios de comunicación dos horas después.
Como no va a implicar cambios en lo relativo a los trabajadores, la reunión se resolvió sin mayor debate. Si acaso, habrá conductores que cambiarán de línea o que la suya habitual se verá afectada por las modificaciones, pero sin que ello implique modificar sus condiciones laborales.
Fuentes sindicales han confirmado a La Voz que habrá supresión de líneas, pero todavía no tienen datos y es posible que tarden en tenerlos. Pero algunos ejemplos ya intuyen. Así, las líneas 13 y 22 se solapan y quedaran integradas en la 24.
Crítica del PP
Por su parte, el grupo popular, el mayor de la corporación viguesa aunque se encuentre en la oposición, cree que la anulación de los bonobuses «restará usuarios a Vitrasa» y reclama «un diálogo serio sobre la implantación del transporte metropolitano». Desde las filas del PP se puso ayer de manifiesto que «años atrás, cuando gobernaba el PP, había dos millones más de usuarios y el billete era un 30 % más barato y el coste para los ciudadanos era la mitad».
Se refieren los populares a que el Concello abona en estos momentos a Vitrasa por encima de los 12 millones de euros, cuando en aquellos momentos escasamente superaba los 5 millones.
Para resolver la actual situación, el PP propone la creación de un grupo de trabajo, pero para ello reclama «información precisa» sobre las negociaciones de Caballero con Vitrasa. El concejal Marcos Araújo considera imprescindible que el Concello controle a la sociedad que gestiona el transporte urbano.