Una quema empobrece tanto el suelo como un gran incendio

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

El CSIC comprueba en Galicia el peligro de los fuegos de baja intensidad

14 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cinco años de investigación han arrojado un resultado cuando menos inesperado y, si cabe, aún más interesante. Los incendios de baja o moderada intensidad pueden empobrecer tanto el suelo como los grandes fuegos que calcinan el monte por completo. El estudio, realizado por el grupo de Bioquímica y Calidad del Suelo del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia (CSIC), en colaboración con el Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán (Xunta) tenía, entre otros objetivos, evaluar el impacto de las llamas en la pérdida de micronutrientes como el manganeso, cobre, zinc o molibdeno, un aspecto poco estudiado, y determinar el grado de erosión en incendios de baja intensidad. Las pruebas las realizaron en una hectárea y media de terreno situada en un zona de pendiente y con una alta pluviosidad de Monte Cabalar (A Estrada). «En estas condiciones, la pérdida de nutrientes fue desproporcionada con respecto a la cantidad total de suelo que se perdió por la erosión, que no fue muy alta», explica Serafín González, el investigador principal.

Suelos contaminados

La pérdida, por ejemplo, de un nutriente principal como el potasio fue tan elevada en el experimento como la registrada en grandes incendios ocurridos en Estados Unidos. En cuanto a los micronutrientes, el suelo quemado cedió en su primer año entre un 10 % y un 15 % de molidbeno, esencial para el crecimiento de las leguminosas y para fijar el suelo. Con el cobre y el zinc se observó un fenómeno singular: se registró una alta concentración en los sedimentos que incluso podría equipararse a la de suelos contaminados. También se detectó una alta cantidad de manganeso, lo que dificulta la absorción de hierro por parte de las plantas.

«La conclusión -advierte González- es que incluso los fuegos de baja intensidad influyen sobre la fertilidad de los suelos. Que un suelo sea menos fértil significa que es menos productivo, tanto para la madera como para cualquier otro recurso que queramos explotar». Y lanza otra advertencia: «hay que hacer una llamada de atención para regular más las quemas controladas, sobre todo las que se hacen repetidamente y en zonas de pendiente».

Los investigadores también concluyeron que a la hora de regenerar un suelo quemado lo mejor es la adición de paja.

«Lo que se está erosionando es la parte más fértil del suelo, la más rica en nutrientes»

Serafín González