La exposición «Arre Demo» reúne en Allariz a un amplio elenco de artistas contemporáneos de diferentes disciplinas
13 ene 2014 . Actualizado a las 06:00 h.La exposición Arre Demo, comisionada por Manolo Figueiras en la Fundación Risco de Allariz, aglutina las distintas interpretaciones de un amplio elenco de artistas contemporáneos en las diferentes disciplinas artísticas, siendo de gran interés tanto por la calidad de los trabajos expuestos, como por la idiosincrasia de los artistas representados.
Una cita con el arte contemporáneo ineludible hasta el 19 de enero. Además, se elaboró una baraja de naipes As cartas do demo diseñadas por los artistas e incluye algunos naipes de Vicente y Antón Risco.
Genial es la tinta de Xurxo Oro Claro sobre papel de grandes dimensiones en la que formas antropomorfas demoníacas surgen de múltiples líneas delimitadas por un sublime dibujo.
División del espacio
La pintura de Manolo Figueiras muestra el circo en el que el Diablo y la Medusa arrastran al fuego eterno lo que queda de unos seres humanos rotos y alienados, bajo la mirada sin empatía de los músicos, el redoble de tambor como ejecución en las manos gordezuelas del enano y el público, que asiste apático a la tragedia. Una excelente división del espacio reservado de la carpa con la presencia magnificada de un Infierno irremediable.
Moreiras presenta una imagen esquemática, dinámica, de gran ironía, en dos escenas en Papier colé de gran ternura y sofisticación que plasman distintas fases cronológicas en la vida de un diablo.
Antoni Lafayette muestra unas presencias rotundas de miradas abisales, irónicas y estrábicas en sus ágiles movimientos de tinta china.
Alfonso Rodríguez habla del control dictatorial en el fotomontaje Leader; crítico y expresivo es el cuadro de Vilamoure como excelente es la obra de Riomao, crítica al control de cámaras de vigilancia y bocas trituradoras. Seo remite a Grosz, al cine expresionista y al cómic, en una obra de gran magnetismo y plantea la personificación del existencialismo, angustia y soledad.
Torres Pato juega conceptualmente con el título de la obra Demo-Medo, en una espléndida acuarela. Eva Casado nos aterra bajo un brazo mecánico mientras Dios y el Diablo juegan con los hombres en la cuerda floja de un cuadro muralista de Karballo. Sula Repani, la más pícara y dulce perversión en femenino, elegante, coqueta y venial.
Pablo Otero introduce el rojo en el trazo impecable, como elemento distorsionador, Soria revisa el pecado original, Fausto ilustra una presencia demoníaca en un apodíctico colaje y es colorista en Diniz.
Instalaciones
Las instalaciones, de gran plasticismo y riqueza conceptual: A porta do inferno, de Javier Álvarez; las estampas colgantes de Manuel Nóvoa y Una temporada en el infierno. Curiosos son los animales enjaulados de Adriana Pérez con su mordiente corazón de alambre.
Jorge Varela plantea el concepto de que la perversidad tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia, en la cabeza oblonga e invertida de la que brota el árbol.
Xaime Piñeiro habla de Posesión encerrando en una anatomía demoníaca a la víctima inocente. Javier Varela despierta nuestra gula en un espejo de chocolate que refleja nuestras ansias.
Torres interviene una raíz hasta crear una nueva y miope identidad demoníaca. El diablo de Moxom se oculta entre las sombras en la hipertrofia de sus miembros retorcidos como raíces y Camilo Otero.
La fotografía de A. Caporale transmite angustia en sus seres alienados por una presencia arbustiva y feroz y el Demo mariño de Eduardo Núñez como un desatado y furioso Leviatán.