Senegaleses afincados en Boiro celebran su particular Navidad marcada por el islam y aseguran que sus costumbres no son tan diferentes
24 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Reza cinco veces al día, no come carne de cerdo y ni se le ocurre probar el alcohol, pero Mor Diaw, un senegalés afincado en Boiro, asegura que la Navidad gallega tampoco se diferencia tanto de la de su país. Al final, de lo que se trata es de celebrar, haya un brindis o no de por medio: «También creemos en Papá Noel y nos hacemos regalos. Tenemos culturas distintas, pero no somos tan diferentes». Mientras los niños de San Ildefonso cantaban los números del bombo, un grupo de inmigrantes celebraban en la sede de la oenegé Contacto un rito en el que se rinde homenaje a Khadimou Rassoul, un teólogo musulmán que creó una escuela denominada mouridismo y que nada tiene que ver con el exentrenador del Real Madrid, aunque a algunos el nombre le traiga recuerdos merengues.
En Senegal desconocen lo que es la morriña, pero este sentimiento también atrapa a los inmigrantes que aquí deben acostumbrase al sabor del mazapán. Mor Diaw asegura que se siente bien en Galicia, no ha vivido episodios racistas y ha dejado de vender de forma ilegal en las calles de la comarca de Barbanza. Además, encontró el amor en esta tierra. Ahora busca un empleo como carpintero: «Queremos dejar atrás la venta ilegal; muchos podríamos desempeñar otros oficios y, aunque está difícil, seguiremos luchando».
Los reyes de la cabalgata
Son muchos los senegaleses que viven en Barbanza y se han acostumbrado a ser las estrellas de las cabalgatas de reyes. Repiten cada año su papel como Baltasar y llenan de ilusión los corazones de los vecinos más pequeños. Quizá la vida les devuelva el favor y pronto los que las pasan canutas para sobrevivir puedan agarrarse a la esperanza.
De hacerles la vida un poquito más fácil se encargan en la oenegé Contacto, que lleva años ofreciendo asesoramiento a los inmigrantes y con ellos se vuelcan para que su cultura no se diluya a kilómetros de su tierra.
Y es que ya lo dice Mor Diaw: «Llevamos aquí una vida mejor, nos acompañamos unos a otros y la gente respeta nuestras tradiciones. Somos parecidos y también queremos compartir lo que tenemos en Navidad».