Puede que los nuevos bateeiros y técnicos mejilloneros no conozcan aquel refrán: «De san Bartolomé a San Simón, non comas mexillón». Más certezas tengo sobre su desconocimiento de Bóreas, el viento mayor, a quien los Turios de la Grecia clásica le dieron casa y tierra y lo hicieron convecino, agradecidos por sus benéficos oficios.
Viene el cuento porque en 37 años que la roja altera al mundo bateeiro, los que en él andan, y la industria mejillonera toda, no parece que hayan comprendido el alcance con el que las purgas de mar comprometen rentabilidades y futuros. El Centro de Control do Medio Mariño, Intecmar después, ha permitido dar confianza al consumidor estos complicados años.
Discusiones y certezas sobre normativas del bioensayo del ratón, o sobre la implantación de análisis cromatográfico, fueron sin embargo los grandes olvidados en el interés central de los mejilloneros y sus técnicos. Este año 2013, de fuerte presencia de la roja, se descubre la importancia de la dejadez y el olvido y las carencias y problemas que tan escasa atención prestada provoca hoy. Puede haber muchos debates. Incluso un cuadrilátero donde los boxeadores queden k.o. en su confrontación en el tribunal de la competencia. Son muy libres los mejilloneros y pueden, si les dan o les dejan, financiar programas relativos a «mexilla resistente a las toxinas» o, más serio, otro al ADN forense del mejillón gallego y foráneo.
Pero el viento del norte, o el lebeche mediterráneo, con incidencia en el afloramiento y en los tiempos de residencia del agua en la ría, y con sus efectos derivados sobre las mareas rojas -muchas de ellas con cierres prolongados en el ciclo central de explotación de mejillón- comprometen más los mercados y la competitividad, que esos otros aspectos estudiados y financiados.
Al igual que sucede con los efectos de la densidad de plantado o de desdoble, cuando se excede por causa de la roja un tiempo razonable de cultivo, lo que es causa y explicación de los conocidos y gravosos desprendimientos y pérdidas. Si bien hablan de llamativas anémonas, que pudieran además incidir en ello. Atiendan a la roja, a sus métodos variables de detección, los oficiales y los aspirantes a ello. Atiendan a una innovadora gobernanza (management) del cultivo y las rías, y la industria mejillonera gallega dará vida a bateeiros e industriales, por más que el viento del norte, Bóreas, no se fie de todo de nosotros los gallegos y se resista a avecindarse en nuestro mar.