Un caballo con el nombre del municipio gallego lleva casi siete años en la élite de las carreras nacionales y es un clásico en el Hipódromo de la Zarzuela
18 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Corcubión tiene dos buenos embajadores en Madrid. Uno es la plaza que lleva su nombre, al lado de la de Carballo, en pleno barrio del Pilar, en cuyo centro se yergue un hórreo trasladado piedra a piedra hace 40 años desde la localidad de la Costa da Morte. Otro, un caballo veloz, noble, ganador, un purasangre veterano en los circuitos, todo un clásico del Hipódromo de la Zarzuela, bautizado así por su dueño, Manolo Pereira, chantadino afincado en la capital de España que lleva toda la vida dedicado a este mundo.
Corcubión, de 9 años, es de los pocos de esta edad que se mantienen en la brecha. Cuando empezó en las carreras, en la primavera del 2007, lo hizo con una victoria y 5.000 euros de premio. Corría sobre una distancia de 800 metros sobre hierba en la Zarzuela. Hace unos días, en una prueba disputada en Sevilla, el premio del Ayuntamiento (un kilómetro sobre arena), fue tercero, con 800 euros para el bote. En estos seis años y medio, el caballo ha logrado doce victorias en las carreras nacionales, además de otros éxitos en algunas salidas, especialmente a Francia. Por todas ellas se ha embolsado unos 120.000 euros, según los cálculos de Pereira. Otra cosa son los segundos y terceros puestos. «Muchos, no sé, siempre ha quedado muy bien», explica. Las webs especializadas de la hípica permiten un seguimiento más fiel que el de la memoria y, en efecto, Corcubión siempre ha estado entre los de arriba. «Es un caballo muy noble, muy tranquilo, que está muy alto en el hándicap, y en las distancias cortas es de los buenos, porque se trata de un velocista, que está sobre todo muy cómodo entre los 1.200 y los 1.500 metros, indica el dueño. Esto, con carácter general, sin tener en cuenta su edad. Si se tiene, ya es de otra liga. Los aficionados a este mundo recordarán otros compañeros del equino con nombre de origen inequívoco: Melide, Viveiro, Cambados, Arzúa? Pereira siempre ha presumido de procedencia y sus caballos se han encargado de plasmarla bautizados con los topónimos de lugares con los que ha tenido relación o, simplemente, le gustan. Pero de esos, ya no queda ninguno en el circuito. Corcubión es el único superviviente, como un Seedorf del fútbol que siempre ha estado arriba. Ahora, sus nuevos colegas mantienen la filosofía del nombre, pero ya son otros, como Figueiras o Longueirón, nombre que por cierto evoca al molusco bivalvo que tan bien se da en la ría corcubionesa.
Al ganador le queda poco en las carreras. Los años pasan y, pese a su elevado rendimiento, las cosas ya no son las mismas. Además, ya no hay muchas carreras, la mayoría ya son solo en Madrid, con salidas a Ourense, Dos Hermanas, Sanlúcar de Barrameda o Mijas. Seguramente lo siga montando el yóquey Vaclav Janacek, un campeón checo, con éxitos también en Eslovaquia, que en las tres últimas pruebas con él ha hecho un tercero, un segundo y un primero. Pero en el 2014 llegará la hora del retiro, anuncia Pereira. «Habrá que buscarle una salida airosa», explica. El descanso merecido a tantos años de triunfos.
«En las distancias cortas es de los buenos», dice el propietario, Manolo Pereira