La Guía Peñín asocia el despunte de Ribeira Sacra al abandono de la moda de los tintos de mucho color y grado alcohólico muy elevado
10 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El habitual «sí, pero...» de las reflexiones que dedica periódicamente la Guía Peñín a Ribeira Sacra se convierte en un inequívoco voto de confianza en la edición 2013-2014. «Por fin, y de un modo más o menos colectivo, la zona va despuntando a la calidad del terruño», apunta la publicación en su última entrega. La cata realizada en esta denominación permite asegurar, según sus conclusiones, que «se está culminando» la evolución que se vislumbraba en los últimos cinco años.
La guía destaca, sobre todo en los tintos, que comienza a percibirse «el verdadero carácter mineral y frutal de las variedades», en parte gracias «a la reducción de los elevados rendimientos en pos de la calidad». Respecto a los blancos, el equipo de Peñín considera que los godellos de Ribeira Sacra «están a la altura de los de su vecina Valdeorras».
La gran riqueza de suelos, y un microclima especial que permite elaborar vinos bien maduros sin necesidad de alcanzar grados alcohólicos excesivos, explicaría el «carácter especial» en el que hace hincapié la guía al referirse a los tintos de Ribeira Sacra. Una personalidad, destaca, «distinta si la comparamos con la de las zonas vecinas» que también apuestan por la mencía. Si a ello se añade el resurgir de variedades como «merenzao, brancellao y sousón», Ribeira Sacra tiene en su mano los ingredientes para elaborar «vinos tintos con frescura, expresión frutal y grado moderado» que por su singularidad todavía tienen «mucho que decir en el contexto nacional e incluso internacional».
Dos corrientes
Además de rendimientos más razonables en la viña, la Guía Peñín aprecia, en los últimos vinos catados, una mejor elección de las fechas de vendimia con respecto a otras añadas. «Se va abandonando, afortunadamente, la tendencia de vinificar una mencía demasiado tarde, lo que producía tintos de intenso color y al borde de la sobremaduración», detalla el análisis dedicado a Ribeira Sacra, en el que también se alude al uso «más regulado» del roble en las elaboraciones en barrica.
Según la valoración de la guía, a medida que desaparecen las sobremaduraciones y los excesos de madera, se hace mas visible la expresión varietal de los tintos, caracterizada por sus «matices balsámicos» y sus «delicados rasgos de mineralidad».
La cata para la Guía Peñín se desarrolló el pasado mes de mayo en la sede del consejo regulador de Ribeira Sacra y corrió a cargo del director técnico, Carlos González, que aprecia en la zona dos estilos bien diferenciados. Uno potente y frutal, liderado por Adegas Moure, y otro más especiado y balsámico, que abanderan las bodegas Dominio de Bibei y Algueira.