Los vecinos de Angrois se libran de un punto de trapicheo

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

Marga Mosteiro

La construcción llevaba bajo el puente de la autopista unos 20 años

17 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La chabola situada desde hace más de 20 años debajo del puente de la autopista en la localidad de Angrois comenzó a ser retirada ayer por efectivos de Audasa. A última hora de la mañana solo quedaban algunos tablones de madera, cartones y restos de objetos personales como zapatos, juguetes y alguna pieza de ropa, que será retirados durante los próximos días, según comentaron los operarios. La Policía Local acompañó durante toda la mañana a los trabajadores, que ya habían acudido el lunes para colocar un cordón de seguridad sobre el que tenían previsto seguir actuando durante varios días más hasta dejar el lugar en condiciones óptimas de salubridad.

Las personas que vivían en la caseta se marcharon ya hace unos días y, según comentaron algunos vecinos, ahora residen en un piso. La pasada semana aún fueron vistos por Angrois cuando acudieron al lugar para llevarse algunos de sus enseres.

La construcción, que comenzó siendo una caseta de latas y cartones hace más de 20 años, se había ido ampliando y reforzando con el paso de los años. En las columnas del viaducto de la autopista son visibles los restos del fuego que los moradores hacían dentro de la caseta para pasar el invierno. En el exterior también hay restos de otros fuegos que, según los vecinos, eran habituales. Un técnico de Audasa comentó que algunos días el humo de las hogueras era visible en la autopista hasta el punto de dar la sensación de que había una densa niebla.

La Asociación de Vecinos de Angrois, mucho antes de su constitución oficial, denunció ante las autoridades esta construcción y, sobre todo, las actividades que se realizaban en el lugar. Habitual era ver pasar camiones que cargaban chatarra, pero también había acumulación de cables de cobre. Un vecino comentó que era como una gran industria de chatarra, ya que tenían varias montañas de objetos separados según tamaños y materiales. Varios vecinos aseguraron que no se trataba de una familia obligada a vivir debajo de un puente por falta de recursos. Por el contrario, el negocio de la chatarra les reportaba buenos ingresos.

Pero, al margen de este negocio, los vecinos alertaron a la Policía ante la sospecha de que el lugar se había convertido en un punto de venta de drogas. Una mujer de la aldea apuntó que era frecuente ver pasar chavales claramente afectados por las drogas hacia el lugar. Otro aseguró que, en algunas ocasiones, se veía como tiraban paquetes desde lo alto del viaducto de la autopista hacia la chabola. Con la retirada del poblado, los dueños de las fincas colindantes podrán hacer uso normal de sus propiedades.

Fuentes de la Asociación de Vecinos indicaron que la limpieza del lugar es «tristemente» una consecuencia más del accidente del Alvia, ya que en la visita de la ministra de Fomento, Ana Pastor, le mostraron el lugar, situado junto a la Vía da Prata. Ahora, los vecinos esperan que se elimine el otro poblado que ocupa gran parte de una zona de protección forestal.