Grandes maestros internacionales de ajedrez disputan en los faros de la Costa da Morte el torneo de mayor nivel que se ha organizado en Galicia
10 oct 2013 . Actualizado a las 13:41 h.El peruano Julio Granda, primer gran maestro de su país y, con 46 años, el más veterano entre los 100 mejores del mundo, lo explica perfectamente: «Había jugado en torres, en castillos, pero nunca en un faro escuchando por la ventana el sonido del mar». Esta es la principal novedad y también el primer atractivo del torneo de ajedrez Entre Faros, que empezó en Fisterra, ahora sigue en el Vilán de Camariñas y acabará en Muxía.
La idea del club Cabo Touriñán, apoyada por los concellos de la zona y la Diputación de A Coruña, ha reunido a cinco figuras internacionales para desarrollar el campeonato oficial de mayor nivel de la historia en Galicia y uno de los principales del año en España.
Entre esos grandes maestros, está el búlgaro Ivan Cheparinov, que también describe la experiencia como «algo excepcional». Él, que ha disputado el circuito autonómico e incluso vivió dos años en Salamanca solo para practicar, destierra muchos de los tópicos que rodean a estos deportistas con una capacidad mental fuera de lo común: «Aunque tengas talento hay mucho que trabajar. Desde que tenía 10 años, dedico seis, siete, ocho horas al día a entrenar, hacer cálculos...». Una voluntad que no le impide disfrutar de otras muchas cosas de la vida. De hecho, se declara «muy bueno en el tenis» y nada más aterrizar en Fisterra lo primero que hizo fue irse con su rival y amigo, el ourensano Iván Salgado -campeón español y único representante gallego en el torneo- a jugar un pequeño maratón de fútbol sala con jóvenes fisterráns, en el que acabó como máximo goleador de su equipo.
Ambos son todavía veinteañeros, solo algo más jóvenes que Lázaro Bruzón, el segundo mejor jugador cubano, que también está en este torneo, y, aún así, le sacan casi una década al quinto de los competidores, el húngaro Richard Rapport, toda una sensación sobre los tableros, por su estilo agresivo, cortante y casi impulsivo en todo lo que hace.
Rapport también admite que trabaja duro, al contrario que el veterano Granda, líder del torneo con 3 puntos, que se resiste a adoptar los métodos de entrenamiento modernos, pero el joven quiere dejar claro que no es un niño mimado en su país. «En Hungría el ajedrez es muy importante y muy seguido, pero eso no significa que tengamos un gran apoyo del Gobierno o de la federación, casi todo lo que sale es por iniciativa privada», explica el gran maestro, de solo 17 años, que, al igual que el resto de los jugadores, vive de y para el ajedrez.
Todos abrazaron con ilusión este proyecto, en el que, además de competir, dan charlas e instruyen a niños en los colegios, porque consideran que su deporte «sirve de enseñanza para casi todo». De paso, están ayudando a poner la Costa da Morte en el mapa internacional del ajedrez.