Un vecino de Arteixo pide que se instale un radar en la curva de A Maceira para evitar que los vehículos derriben el cierre de su casa
06 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El muro de Florencio Sánchez tiene tantos parches que ya no sabe si le compensa volver a construirlo. Es un viejo conocido de los seguros y no porque él quiera. Día sí, día también los coches se empotran contra el muro de su casa sin saber muy bien si se debe a un problema de asfaltado de la vía o a la velocidad a la que circulan los vehículos. Lo que tiene claro es que ya ha perdido la cuenta del número de veces que le han derribado el muro.
El último siniestro fue hace tan solo unas semanas, cuando un vehículo se salió de la vía en la conocida curva de A Maceira y se empotró una vez más contra su muro. Es la norma habitual. Sánchez explica que desde hace tres años la situación se ha vuelto insostenible y recuerda que hace quince años ya murió un joven a las puertas de su casa. La desesperación de esta familia ha llegado hasta tal punto que se ha creado una página de Facebook. Bajo el título Solución xa aos accidentes da curva da Maceira, pretenden llamar la atención de los políticos que se han unido a este grupo para hallar una solución a tantos accidentes.
Sánchez comenta que se producen más salidas de vía cuando llueve, aunque también el carril de aceleración que termina en la curva de A Maceira contribuye a que los vehículos circulen a más velocidad. Es por ello que proponen la instalación de un radar en la zona para evitar que los coches circulen tan rápido: «Algúns veñen que da medo», comenta Florencio.
Y es que en una ocasión dos menores estuvieron a punto de ser arrollados por uno de los tantos vehículos que se salen de la vía. A los dueños de este inmueble todavía les cuesta olvidarlo. Como también el último accidente. Todavía hay rastro de él en el muro. Y es que el coche colisionó contra el acceso de la casa contigua a la de Florencio, rebotó en un árbol y fue a parar una vez más al muro, derribando parte de él: «Se están aí as criaturas...», comenta la mujer de Florencio, Carmen Núñez.
Ya reclamaron una solución al Ayuntamiento, pero el gobierno local les explicó que la carretera es titularidad de la Xunta. Poco les interesan a Florencio y a Carmen los líos de competencias. Solo quieren que se dejen de empotrar los coches en su muro. Nada más. Y es que temen que algún día la desgracia llame a su puerta, en forma de siniestro.