Los prebenjamines del Poio Pescamar FS aspiran a emular al equipo sénior femenino
06 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Poio Pescamar acaba de iniciar su temporada soñada. Diecisiete años después de su fundación, el equipo sénior femenino del club rojillo ha comenzado esta campaña su andadura en Primera División, después del emocionante ascenso logrado la pasada campaña. Sin duda, un hito sin precedentes fruto del gran nivel exhibido por las chicas que dirige Marcio Santos. Pero también del trabajo en la sombra con una base que es el vivero del primer equipo.
El Poio Pescamar cuenta con 16 equipos, desde la categoría miniprebenjamín hasta sénior. En total, en torno a 200 soldados rojillos que cumplen cada semana su instrucción para formarse como futbolistas. Y todo ello bajo la esforzada labor de un cuerpo técnico que, en muchos casos, también forma parte de la plantilla de otras categorías.
Un buen ejemplo de esta filosofía se refleja en los dos equipos prebenjamines del club. Michel Joao dirige al grupo más avanzado futbolísticamente, mientras que Litos y Carmen, portera del equipo sénior, se ocupan del prebenjamín B. El trabajo con niños entre 5 y 7 años dista mucho del que se hace en categorías superiores. Pero de su labor depende que adquieran las habilidades necesarias para seguir progresando en el futuro.
«Cuando empiezan, nos centramos en enseñarles las cosas básicas: controlar el balón, pasarlo...», explica Litos. Debido a su edad, los entrenamientos tiene que ser amenos y cortos, ya que es difícil mantener su atención. Y requieren grandes dosis de pedagogía. «Hay que estar encima de ellos, porque en cuanto te descuidas, ya está uno por ahí con otro dando saltos», bromea el técnico del prebenjamín B. Pero, para evitar la dispersión, Litos reconoce que tienen un arma secreta, sencilla pero eficaz. «Les cuesta concentrarse -explica-. Pero lo que hacemos para que estén atentos es intentar que cada uno tenga siempre un balón», agrega.
Así, los más pequeños del Poio Pescamar comienzan su idilio con el balón. El buen trato a la pelota se ha convertido en parte irrenunciable del juego rojillo. Así ha llegado el equipo sénior a la máxima categoría. Y lo ha hecho gracias a que su base también es de primera.
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