Una gaita suena en la Antártida

Noelia Silvosa
noelia silvosa A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

Un francés que compró el instrumento a los Seivane felicita a la familia desde el Polo Sur

02 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Del obrador de los Seivane a la Antártida. Ese fue el apasionante recorrido de una gaita que no desafina ni a 40 grados bajo cero. Un símbolo de la música gallega que ha cruzado el planeta en manos de su portador, el galo Nicolas Pabois. Un francés que la compró por Internet y que ahora ha querido compartir con sus creadores esta maravillosa estampa. Pero esta no podía ser una gaita corriente. Así lo certificó Álvaro Seivane, que la recordó instantáneamente. «Fíxonos moita ilusión porque fora unha gaita especial, tipo medieval. Moi lisa, cun torneado exterior moi simple e cunha especie de chave no ronco para cambiar de do a re», explicó el artesano con ese corazón del que ama lo que hace. Y si la gaita es especial, también lo es su cometido. Porque eso de acompañar a su portador a través de toda una expedición científica en el Polo Sur no está al alcance de cualquiera. Por eso, un año después de su adquisición, Pabois no dudó a la hora de enviar un correo electrónico a los Seivane.

«Quería felicitarvos»

«Compreivos esta gaita o ano pasado, ¡e quería felicitarvos pola súa calidade! Enviáronme este inverno a unha base científica na Antártida, e non querendo separarme da miña gaita, arrisqueime a levala alá. ¡E mesmo a menos 40 grados non se desafinou!», cuenta el francés alegremente en el mensaje. Tan satisfecho está con su compra, que prosigue diciendo en perfecto gallego: «¡Así que podedes certificar na vosa páxina web que as vosas gaitas poden sonar ata no Polo Sur!», exclama. A continuación, figuran adjuntas dos fotografías de Pabois tocando la gaita en medio de la nieve. Una instantánea que impactó enormemente a los Seivane: «Neste mundo globalizado cada vez nos sorprenden menos as relacións internacionais que se van creando, pero o certo é que cando Nicolas Pabois enviou estas fotos non deixamos de abraiarnos». Y es que, como señalan, pocas imágenes «reflicten ata onde somos capaces de chegar e os camiños que somos capaces de abrir e percorrer».

Por supuesto, el obrador de Gaitas Seivane tiene pensado subir a su página web esta inusual anécdota para darla a conocer. Porque «non todos os días vai unha gaita ao Polo Sur», afirma Álvaro, que también añade que no ha podido conocer personalmente a Pabois.

Hace 4 días compró de nuevo

Un cliente que, tras comprobar los magníficos resultados de su instrumento, decidió hace tan solo cuatro días hacer una nueva compra eligiéndole complementos. Adquirió un kit de tonalidades con unos acoplamientos para conseguir que pase de su do original a lo que sería un sol. A la pregunta de cuánto tiempo lleva la gaita en tierras antárticas, los Seivane no pueden responder. «Deben de ser uns días, porque vese o avión aí ao lado nunha das fotografías», comenta Álvaro. Lo que sí se conoce es el valor del instrumento, que asciende a unos 1.400 euros sin incluir los nuevos complementos que el galo acaba de solicitar vía web.

El dicho reza que hay un gallego en la Luna. Pero quizás sea más sorprendente saber que hay un francés en la Antártida tocando la gaita. Exportando la identidad de la cultura galaica para estampar su huella sonora entre el hielo.

«Arrisqueime a levala alá. ¡E mesmo a menos 40 grados non se desafinou!»