La tradición se dio cita en Rianxo

sara martínez / M. HERMIDA RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

CARMELA QUEIJEIRO

Artesanía, música y diversión llenaron las calles en el Feirón Mariñeiro

20 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La fiesta sigue en Rianxo y los vecinos toman las calles para que quede claro que son los primeros en sumarse al ambiente festivo y que este no decaiga. A punto de acabar las celebraciones de A Guadalupe las calles del casco histórico de Rianxo retrocedieron ayer hasta 1913 con un ambiente cuando menos tradicional y alegre que no dejó indiferente a nadie.

Con casi un centenar de puestos ocupando la villa daba comienzo el Feirón Mariñeiro cerca de las 11.30 horas. Y es que el ambiente sumergía en profundidad a los visitantes en principios del siglo XX. Redes, pacas de paja y artesanía viva a pie de calle servían como vehículo para teletransportarse al pasado.

Más allá del mediodía, centenares de personas recorrían el mercado. Algunas, ataviadas con sus mejores galas; otras llegaron directamente tras la juerga nocturna del miércoles, y las más curiosas decidieron vestirse acorde a la época. Pero todas tenían algo en común: querían disfrutar del Feirón y no desperdiciar ni un solo minuto de la fiesta de A Guadalupe.

Talleres y artesanía

Inundados en el aroma de la gastronomía típica y el incienso, los visitantes recorrieron los puestos con gran atención y curiosidad. De vez en cuando, doblando alguna calle o en alguna pequeña plaza, encontraban objetos sorprendentes o actividades que despertaban su ilusión y volvían a hacerlos sentir como niños. Talleres y artesanía a pie de calle eran las atracciones que más interés suscitaban en pequeños y mayores. Cestería, ollería, tornería y herrería fueron artes más que presentes en las calles de Rianxo, que animaban a la gente a participar y convertirse, durante unos minutos, en verdaderos artesanos.

La música no faltó a lo largo de toda la jornada gracias a los pasacalles que recorrieron la villa entonando los acordes más tradicionales del folclore gallego y foráneo.

La alegría y el entusiasmo se reflejaba en la cara de los rianxeiros, que se muestran más que orgullosos de esta fiesta que hoy llega a su fin tras siete días de diversión asegurada sin descanso. Esta cita, imprescindible en el calendario de muchos, volvió a satisfacer a vecinos y visitantes.